Las infraestructuras críticas, como las redes eléctricas, las redes de distribución y suministro de agua, el sector público, el transporte o los sistemas financieros, sustentan el funcionamiento de una sociedad moderna. Cualquier ataque que comprometa su integridad o afecte a su disponibilidad puede tener graves consecuencias para la seguridad pública, la economía o el medio ambiente.
En este contexto, la ciberresiliencia en las infraestructuras críticas se convierte en un pilar estratégico para la sociedad. No solo es necesario proteger estos sistemas de los ataques digitales, sino también garantizar su capacidad para resistir, responder y recuperarse de los incidentes.
¿Qué es la ciberresiliencia y por qué es clave?
La ciberresiliencia es la capacidad de un sistema para prevenir, resistir y recuperarse de los ciberataques. En entornos industriales, esta capacidad es esencial para garantizar la continuidad de los servicios esenciales.
A medida que las infraestructuras se vuelven más digitales e interconectadas, también aumenta su exposición a los riesgos cibernéticos. Por lo tanto, la protección ya no consiste solo en prevenir los ataques, sino en saber gestionarlos de forma eficaz y eficiente en caso que se produzcan.
¿A qué riesgos de ciberseguridad se enfrentan las infraestructuras críticas?
Estas infraestructuras se basan en sistemas ciberfísicos, que integran procesos físicos con sistemas digitales que, de manera coordinada, ayudan en la toma de decisiones sobre cuestiones de planificación, operativas y de resiliencia.
Este hecho amplía las capacidades estratégicas de la infraestructura, pero también su superficie de exposición a los ciberataques.
El avance de la digitalización en las infraestructuras críticas incluye:
- Herramientas de monitorización y control: sistemas como los SCADA (que permiten recopilar datos de toda una instalación y red y centralizar el control), y los DCS (que distribuyen el control entre diversos puntos físicos dentro de la infraestructura), además de sensores IoT.
- Sistemas de toma de decisiones operativas: sistemas de predicción locales, sistemas de detección de fugas o anomalías eléctricas, etc.
- Sistemas de toma de decisiones de planificación: modelos de simulación avanzados, modelos de predicción climática, análisis de riesgos, etc.
Este ecosistema digital se integra en herramientas complejas como los gemelos digitales o incluso los sistemas de espacio de datos para compartir información y modelos con otras entidades de la cadena de valor, así como con otras organizaciones europeas.
En este entorno, las amenazas de ciberseguridad que afectan a estos sistemas son diversas: desde ataques de ransomware, que bloquean o cifran archivos y exigen un rescate económico para recuperarlos, y de malware industrial, software malicioso diseñado para dañar o robar información de un sistema, hasta ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS).
Y no se trata de hipótesis. En los últimos años, diversos ciberataques han afectado a infraestructuras del mundo real, como hospitales, sistemas de transporte y servicios públicos en varios países, lo que ha alterado considerablemente su funcionamiento habitual.
En este escenario, la capacidad de anticipar, resistir y responder a los ciberataques, es decir, la ciberresiliencia, es esencial para garantizar la continuidad del servicio y proteger la seguridad pública.

Cómo proteger las infraestructuras críticas: diagnóstico y estrategia
La ciberresiliencia en estos entornos no es una opción, sino una necesidad estratégica. Identificar las vulnerabilidades y actuar antes de que se produzca un incidente es crítico, pero también lo es asumir que, tarde o temprano, se producirá un ciberincidente y que se requieren unas capacidades avanzadas de detección y respuesta.
Para hacer frente a este reto, ofrecemos un servicio clave: el Diagnóstico de Ciberseguridad Industrial, que permite evaluar el nivel de seguridad de los sistemas dentro de un entorno operativo industrial.
Este servicio combina la recopilación de información y el análisis técnico con la aplicación de dos marcos de análisis complementarios: el modelo de madurez del Centro de Ciberseguridad Industrial (CCI) y la Directiva NIS2, estableciendo niveles de madurez que permiten evaluar el nivel de exposición y definir una hoja de ruta para mejorar la protección digital de la infraestructura.
La evaluación está dirigida a empresas de sectores como el suministro eléctrico, la distribución de gas, el tratamiento de aguas, el transporte o la industria pesada, entre otros.
El proceso incluye entrevistas, análisis de redes, revisión de políticas de seguridad y verificaciones in situ. Además, cuando es necesario, incluye una fase de ataque simulado bajo estrictas condiciones de control y autorización por parte del cliente. Todo el proceso se lleva a cabo en estrecha colaboración con el cliente, garantizando la transferencia efectiva de conocimientos y tecnología.
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STOP-IT: un proyecto pionero para reforzar el ciclo del agua
Uno de los ejemplos más significativos del compromiso de Eurecat con la ciberresiliencia en infraestructuras críticas es el proyecto europeo STOP-IT, centrado en la protección del sistema de abastecimiento de agua, una de las infraestructuras más sensibles.
Este proyecto desarrolló una plataforma integral para gestionar los riesgos de seguridad, tanto físicos (intrusiones, manipulación de equipos, etc.) como digitales (ciberataques, malware, ataques de denegación de servicio, etc.). El objetivo era proteger toda la cadena de servicio: desde las estaciones de captación hasta los puntos de distribución que abastecen al público, integrando mecanismos de detección de anomalías y respuesta inteligente a incidentes.
Entre los resultados más destacados, el proyecto logró aumentar en un 50 % la detección de ataques ciberfísicos y reducir significativamente los tiempos de respuesta ante incidentes, con una reacción en menos de diez segundos. También contribuyó a reducir la exposición de los ciudadanos a los riesgos relacionados con la calidad y la continuidad del servicio de suministro de agua.
El equipo de Eurecat aportó soluciones basadas en sistemas de identificación de riesgos sistémicos, sistemas de datos abiertos, inteligencia artificial y técnicas de detección inteligente para hacer frente a los riesgos en cadena y los fallos sistémicos. Este enfoque ha permitido mejorar la resiliencia general del sector del agua, estableciendo un marco de colaboración entre centros de investigación y operadores de servicios que refuerza la preparación ante futuros riesgos complejos.
SECUTIL: vigilancia y respuesta para los servicios públicos urbanos
Eurecat también ha participado en el proyecto SECUTIL, destinado a reforzar la seguridad de las infraestructuras públicas urbanas.
Mediante la integración de plataformas de monitorización, análisis de big data y detección automatizada de incidentes, SECUTIL contribuyó a aumentar la capacidad de respuesta ante ciberataques o interrupciones deliberadas, basándose en las pruebas generadas por sensores y sistemas digitales.
El enfoque del proyecto ha mejorado la protección de servicios esenciales como el alumbrado público, el suministro de agua y las redes de comunicación urbanas. SECUTIL destaca por su enfoque preventivo, que permite actuar con rapidez ante ciberataques o perturbaciones, haciendo que las ciudades sean más resilientes y estén mejor preparadas para situaciones de emergencia ciberfísicas.
El factor humano y la cooperación
La ciberresiliencia no es solo una cuestión de tecnología. También depende de la formación del personal, la cultura organizativa y la colaboración entre organizaciones. A medida que las infraestructuras se vuelven más complejas e interconectadas, se necesitan mecanismos para compartir información en tiempo real sobre amenazas, vulnerabilidades e incidentes.
En este sentido, Eurecat actúa como facilitador de la colaboración, aportando conocimientos especializados, formación técnica y apoyo estratégico en el establecimiento de protocolos y buenas prácticas.
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Ninguna infraestructura crítica sin ciberresiliencia
La era digital ha transformado nuestras infraestructuras, haciéndolas más eficientes y conectadas, pero también más vulnerables. Los ciberataques a servicios esenciales son una realidad tangible, con casos recientes que han afectado al suministro eléctrico, al agua o a las comunicaciones en diversas partes del mundo.
En este escenario, la ciberresiliencia ya no es una opción: es una necesidad estructural para proteger el funcionamiento de la sociedad.
Invertir en prevención, detección, respuesta y colaboración es clave para anticipar los riesgos y reducir el impacto de posibles incidentes.
Con una combinación de conocimientos aplicados, tecnología avanzada y un compromiso con el bien común, Eurecat se posiciona como un aliado estratégico para reforzar la ciberresiliencia y garantizar la seguridad y la continuidad de los servicios esenciales.