La robótica vive una nueva revolución: los robots ya no solo ejecutan órdenes, sino que comienzan a percibir, aprender y adaptarse a su entorno con una inteligencia cada vez más parecida a la humana. La combinación de sensores avanzados e inteligencia artificial generativa está dando lugar a una nueva generación de máquinas capaces de colaborar con las personas, improvisar e incluso razonar sobre sus acciones.
En esta entrevista hablamos con Daniel Serrano, director de la unidad de robótica y automatización de Eurecat, y Simona Neri, gestora de innovación de la misma unidad, para conocer más sobre cómo esta nueva ola de innovación en robótica está transformando la industria y la sociedad, y qué papel juega Eurecat en el desarrollo de una robótica más cognitiva, flexible y humana.
¿Qué limitaciones tiene la robótica tradicional y por dónde pasa la innovación robótica actualmente?
Daniel Serrano (D.S.) – La robótica clásica se ha desarrollado históricamente en entornos industriales controlados, repetitivos y muy estructurados. Los robots han sido máquinas extremadamente eficientes para repetir movimientos exactos, pero sin capacidad de adaptación. Ahora bien, la industria y los servicios actuales necesitan otra cosa: flexibilidad, adaptabilidad e inteligencia.
Necesitamos robots que puedan responder ante la variabilidad, interpretar situaciones nuevas y colaborar con las personas. Esta nueva generación no solo ejecutará órdenes, sino que aprenderá del contexto, tendrá intuición, flexibilidad y la capacidad de improvisar ante la incertidumbre y entender entornos cambiantes e imprevisibles y, por fin, aprender.
“La nueva generación de robots no solo ejecutará órdenes: aprenderá, improvisará y entenderá entornos cambiantes”
Daniel Serrano, director de la unidad de robótica y automatización, Eurecat
¿Qué papel tiene la inteligencia artificial, especialmente la generativa, en esta nueva era de la robótica?
Simona Neri (S.N.) – La combinación de sensores e inteligencia artificial es lo que está marcando la nueva era de la robótica. Los sensores actúan como los sentidos humanos: captan la vista, el oído o el tacto del mundo que rodea a la máquina. La IA, y en particular la IA generativa, actúa como el cerebro que procesa esa información, anticipa, aprende y genera nuevas respuestas, haciendo que los robots se acerquen cada vez más a la manera humana de percibir e interactuar con su entorno.
Esto permite que el robot deje de ser un ejecutor mecánico para convertirse en un sistema capaz de adaptarse a cada situación, con la capacidad de modificar trayectorias y ajustar la fuerza para interactuar o manipular objetos desconocidos en entornos dinámicos y cambiantes. La aplicación de la IA que combina percepción, razonamiento y acción dentro de un entorno físico, conocida como embodied AI, representa un salto cualitativo. Así, la robótica deja de ser un conjunto de músculos programados para convertirse en un sistema inteligente, capaz de percibir, comprender y actuar de forma adaptativa.
“La fusión entre sensores e inteligencia artificial es lo que diferenciará a los robots del futuro”
Simona Neri, gestora de innovación, EurecatDemostración de robótica colaborativa y la manipulación conjunta entre humanos y robots, fomentando entornos de trabajo más seguros, eficientes y ergonómicos.
¿Cómo está participando Eurecat en esta transición?
S.N. – Desde Eurecat impulsamos este cambio como centro tecnológico de referencia, conectando la investigación y la industria para hacer llegar la robótica avanzada allí donde genera valor real. Trabajamos en proyectos que combinan percepción, aprendizaje, razonamiento, planificación y navegación autónoma, que buscan dotar a los robots de la capacidad de adaptarse a su entorno y a las personas.
D.S. – Además, nos estamos posicionando como líderes en robótica en España, con una presencia destacada en ecosistemas como la Asociación Española de Robótica (AER) y siendo este año los organizadores de la conferencia ROScon España, que tendrá lugar los próximos 4 y 5 de noviembre en Barcelona. También nos estamos consolidando en el ámbito europeo gracias a nuestra participación en el equipo directivo de euRobotics, lo que refuerza nuestro papel como referentes en el desarrollo de la robótica del futuro.
¿Podríais poner algún ejemplo concreto?
S.N. – Uno de los proyectos más recientes consiste en enseñar a un robot a realizar tareas complejas mediante la demostración de una persona. Se utiliza un dispositivo sensorizado impreso en 3D capaz de registrar cientos de datos de manipulación mientras el usuario interactúa con la herramienta. A partir de esos datos, el algoritmo puede aprender a reproducir los movimientos humanos y ejecutar las tareas con naturalidad.
D.S. – También estamos trabajando en pinzas robóticas con control de fuerza y sensores táctiles para manipular alimentos delicados, o en sistemas para el desmontaje seguro de baterías y residuos electrónicos, donde cada componente es diferente y es necesario adaptarse a cada caso. En el entorno agrícola, por ejemplo, estamos desarrollando distintas soluciones para empresas de monitorización y cuidado del cultivo en invernaderos. Por otra parte, en entornos domésticos, desarrollamos robots asistenciales que pueden ayudar a personas mayores o con movilidad reducida en las tareas cotidianas.

Imagen 2: Robot desarrollado por Robotnik y Eurecat, diseñado para recoger manzanas de forma autónoma y precisa, mostrando los avances de la robótica en el sector agroalimentario.
¿En qué sectores veremos primero esta revolución?
S.N. – Las primeras aplicaciones ya están llegando en ámbitos como la logística, donde los robots deben manipular productos muy diversos, deformables o irregulares. También en el sector de la salud, con sistemas que deben ejecutar tareas que dependen de la situación de la persona, como en el caso de las personas mayores, en entornos cambiantes. Además, deben tener la capacidad de interactuar con los humanos de forma que puedan entenderse y adaptar el lenguaje a la situación.
D.S. – El agroalimentario es otro campo clave: recoger una fresa sin dañarla es uno de los retos más complejos que existen. Estas tecnologías también se abrirán paso en ámbitos inesperados, como el arte y la creatividad, donde la manipulación deja de ser solo precisión y pasa a ser expresión. En Eurecat estamos explorando cómo los robots pueden aprender de una demostración humana y reinterpretar movimientos para aplicarlo a todos estos sectores.
¿Cómo se garantiza que la introducción de los robots del futuro respete la seguridad laboral y esta evolución sea segura y ética?
S.N. – La robótica con inteligencia artificial debe ser, por definición, centrada en las personas. Esto empieza por una ética práctica: datos auditables, sesgos evaluados durante todo el ciclo de vida, explicabilidad y privacidad desde el diseño, con los humanos siempre implicados, capaces de intervenir y guiar el sistema en cualquier momento. El objetivo no es sustituir a nadie, sino ampliar capacidades y mejorar la ergonomía y la seguridad, así como la inclusividad, mediante interfaces accesibles y control por voz o gestos.
D.S. – También es necesario impulsar la inclusión y el talento, fomentando la presencia de mujeres y jóvenes en áreas STEM y conectando la formación con proyectos reales. En el ámbito regulatorio, cumplir con el AI Act no es solo una exigencia legal, sino una ventaja competitiva que refuerza la soberanía europea y promueve una automatización más segura, responsable y compartida. En definitiva, los robots no vienen a reemplazarnos, sino a ayudarnos a centrarnos en las tareas de mayor valor, que potencien la creatividad y la toma de decisiones humanas.
“En Eurecat conectamos investigación, industria y sociedad para impulsar una robótica que combine inteligencia, inclusividad e impacto positivo en las personas”
Daniel Serrano, director de la unidad de robótica y automatización, Eurecat
¿Cómo os imagináis los robots dentro de cinco años?
D.S. – Creo que en pocos años veremos robots mucho más hábiles gracias a la combinación entre IA y percepción, capaces de aprender nuevas tareas con pocas demostraciones y de adaptarse en tiempo real a situaciones inciertas. Pero también estarán mucho más presentes en nuestra vida cotidiana, colaborando con las personas y formando parte natural de nuestro día a día. Igual que ya ocurre en países como Japón o China, la robótica dará un paso adelante hacia una convivencia más estrecha entre humanos y máquinas, con aplicaciones útiles, seguras y respetuosas. Pero siempre con el ser humano al mando y con plena trazabilidad de las decisiones y control responsable de la tecnología.
S.N. – Veremos nuevas innovaciones disruptivas que acelerarán el desarrollo de la nueva generación de robots integrando algoritmos, sensores, materiales e inteligencia. Algunas tendencias apuntan a incluir piel electrónica, visión hiperespectral y materiales blandos inspirados en la naturaleza, que permitirán a los robots detectar texturas, presiones o incluso olores. Su inteligencia vendrá de la combinación entre modelos fundacionales y aprendizaje continuo, con eficiencia energética y respeto por la privacidad.

Imagen 3: TIAGo, robot que ejemplifica la nueva generación de robots cognitivos capaces de aprender, adaptarse y colaborar con los humanos.
¿Qué papel juega Eurecat en este futuro?
D.S. – Eurecat quiere ser un motor de esta nueva era de robótica cognitiva. Nuestro papel es conectar la investigación con la industria y la sociedad, transfiriendo conocimiento y tecnología para que los robots del futuro no solo realicen tareas, sino que entiendan lo que hacen y por qué lo hacen.
S.N. – Nuestro objetivo es desarrollar una robótica útil, ágil, robusta y humana para ampliar su presencia en la sociedad y en los sectores profesionales. Una robótica presente tanto en hogares, hospitales y servicios ciudadanos, para mejorar la vida de las personas, como en fábricas, campos, almacenes y entornos profesionales, para contribuir a una industria más eficiente, competitiva e inclusiva.
