El departamento de Formación de Eurecat también ha evolucionado en los últimos años para ofrecer conocimiento de alta especialización a empresas y personas. Actualmente, el departamento desarrolla más de 300 proyectos formativos especializados al año que inciden en procesos de digitalización, sostenibilidad e innovación, también a través de la marca Eurecat Academy.

De este proceso de transferencia de conocimiento entre la I+D+i y la realidad industrial, así como de los próximos retos formativos, habla en esta entrevista Marc Capellades, director del Departamento de Formación de Eurecat.

¿Cómo ha evolucionado Eurecat Academy en los últimos diez años?

En estos últimos diez años hemos vivido una evolución profunda. Hemos pasado de ser un departamento centrado principalmente en la formación técnica, a convertirnos en un agente de transformación para las empresas. Hemos ampliado el alcance de nuestros proyectos, tanto en volumen como en impacto: actualmente colaboramos cada año con cientos de empresas de todos los sectores, y hemos desarrollado más de 300 proyectos formativos personalizados anuales orientados a la digitalización, la sostenibilidad y la innovación, con un enfoque estratégico dirigido a la transformación de las organizaciones.

También hemos reforzado nuestro papel dentro del ecosistema, como centro tecnológico, actuando como puente entre la I+D+i y la realidad industrial, conectando el conocimiento tecnológico generado dentro del centro con las necesidades concretas de las organizaciones. Hoy en día, nuestra formación es una pieza clave en la transferencia de conocimiento aplicada al tejido productivo.

¿Qué obtienen las empresas que colaboran con vosotros en proyectos formativos?

Las empresas no solo obtienen conocimiento, sino capacidad de transformación. Trabajamos codo a codo para entender su contexto y sus retos, y a partir de ahí diseñamos itinerarios formativos a medida que conectan tecnología y estrategia.

Nuestro enfoque es práctico, aplicado y vinculado a proyectos reales. Esto permite que los profesionales apliquen lo que aprenden de manera inmediata y que la organización vea un impacto tangible. Además, la colaboración les da acceso directo al ecosistema de I+D+i del centro, lo que multiplica las oportunidades de innovación.

¿Cuál es el principal valor que ofrece Eurecat Academy en materia de formación?

Nuestro valor diferencial es la transferencia de conocimiento tecnológico con sentido estratégico. No formamos para acumular conocimientos, sino para transformar la manera en que las personas piensan, deciden y actúan dentro de las organizaciones. Somos un centro tecnológico que entiende la tecnología como una palanca, no como un fin. Por eso combinamos contenidos de vanguardia con metodologías de aprendizaje activo, trabajamos habilidades blandas como la creatividad, el pensamiento crítico y la colaboración, y situamos a las personas en el centro de la innovación.

Asimismo, en Eurecat Academy contamos con toda un área dedicada a desarrollar y liderar proyectos de innovación en el ámbito de la formación y las tecnologías educativas (EdTech), incorporando metodologías, procesos y contenidos innovadores dentro de nuestras formaciones. El área también busca crear e implementar entornos digitales y comunidades de aprendizaje colaborativas que permiten ampliar, conservar y difundir el conocimiento dentro y fuera de las organizaciones, con especial énfasis en la aplicación práctica de la innovación y la tecnología.

¿Cómo se construye una cultura de aprendizaje continuo dentro de las empresas?

La cultura de aprendizaje nace cuando la empresa entiende que aprender no es una actividad puntual, sino una actitud permanente. Se construye desde el liderazgo, con directivos que dan ejemplo y fomentan la curiosidad, pero también desde la estructura: con tiempo, espacios y reconocimiento para la formación continua.

En Eurecat Academy trabajamos con empresas que han entendido que formarse es innovar, y que cada proyecto formativo es una oportunidad para revisar procesos, generar ideas y compartir conocimiento internamente. Cuando el aprendizaje se convierte en una práctica colectiva, la innovación deja de ser un objetivo para convertirse en una cultura.

¿Cómo planteáis la transferencia de conocimiento hacia las empresas?

Nuestro modelo se basa en la conexión directa entre los equipos de I+D+i y los profesionales de las empresas. Diseñamos itinerarios formativos que parten de resultados reales de investigación, proyectos piloto o nuevas tecnologías desarrolladas internamente, y los traducimos en contenidos prácticos y adaptados a cada realidad empresarial.

Es una transferencia “viva”, que se actualiza constantemente y que busca no solo transmitir conocimiento, sino activarlo dentro de la organización.

¿Cuáles son los retos formativos tecnológicos más urgentes que afrontan las empresas?

Los retos actuales están muy relacionados con dos grandes ejes tecnológicos: la digitalización y la sostenibilidad, y su vínculo con la gestión del talento.

Las empresas necesitan profesionales capaces de integrar tecnologías como la inteligencia artificial, la fabricación aditiva o la gestión de datos con una visión estratégica y sostenible. Pero también necesitan equipos capaces de trabajar en entornos cambiantes, con curiosidad y capacidad de aprender continuamente.

Por eso la formación ya no puede ser puntual, sino continua y adaptativa. Las empresas que apuesten por ello serán las que liderarán la transformación de su sector.

¿Cuál crees que será el impacto de la IA en los procesos formativos?

La IA ya está transformando la manera en que aprendemos. Nos permite personalizar itinerarios formativos, adaptar los contenidos a cada perfil y ofrecer recomendaciones inteligentes según las necesidades de cada profesional.

Pero más allá de la herramienta, la clave es entender la IA como un nuevo alfabeto digital. Las empresas deberán aprender a convivir con ella, a utilizarla con criterio y a desarrollar competencias éticas y humanas que la complementen.

La formación del futuro no será solo sobre tecnología, sino sobre cómo convivir con la tecnología para potenciar el talento humano.

¿Crees que la tecnología acabará sustituyendo la formación humana o la potenciará?

La tecnología nunca sustituirá la formación humana; la multiplicará. Las herramientas digitales, la IA, los simuladores y la analítica del aprendizaje nos ayudan a optimizar el cómo y el cuándo, pero el porqué de la formación sigue siendo profundamente humano.

Aprender es una experiencia emocional, colaborativa y creativa. La tecnología puede ofrecernos contexto, datos y velocidad, pero solo las personas aportamos sentido, empatía y mirada crítica. El futuro de la formación no está entre humanos o máquinas, sino entre humanos potenciados por la tecnología.

¿Qué papel jugará la formación tecnológica en la competitividad del país?

Jugará un papel absolutamente central. El talento es hoy el principal factor de competitividad, y la formación es la clave para desarrollarlo. Si queremos un país innovador, sostenible y digital, necesitamos un sistema de formación capaz de evolucionar al mismo ritmo que la tecnología.

Los centros tecnológicos tenemos la responsabilidad de conectar la investigación con la realidad empresarial, y la formación es el vehículo para hacerlo posible. Cada profesional formado es un eslabón de la cadena de innovación del país. Por eso, invertir en formación tecnológica no es un gasto: es una política de innovación con mayúsculas.

¿Cómo imaginas la formación tecnológica de aquí a diez años?

La formación tecnológica dentro de diez años será radicalmente más personalizada, inmersiva y conectada con la realidad de cada empresa. Gracias a la inteligencia artificial, la realidad aumentada y los entornos virtuales, el aprendizaje será adaptativo y predictivo: cada persona recibirá exactamente lo que necesita, cuando lo necesita, y podrá aprender a través de experiencias prácticas simuladas o proyectos reales.

Pero el cambio más grande no será tecnológico, sino cultural: la frontera entre trabajar y aprender se desdibujará. Las empresas que integren la formación dentro del flujo de trabajo serán las que evolucionen más rápido. El conocimiento ya no estará en un aula, sino en cada proceso, en cada dato y en cada decisión. Y Eurecat Academy estará allí para acompañar a las empresas en todos estos procesos, adaptándose a sus necesidades, como siempre.