Paul Lacharmoise dirige la Unidad Tecnológica Functional Printing & Embedded Devices de Eurecat, un área que aporta funcionalidad a superficies rígidas y flexibles y también a objetos a través de la impresión de dispositivos de capa fina, hibridación de electrónica en circuitos impresos e integración de sensores y electrónicas de control a medida, entre otros elementos.

En esta entrevista, explica algunas claves sobre el protagonismo que van a tener muy pronto estas tecnologías en sectores como los de la automoción, la aeronáutica, el transporte ferroviario, el packaging y la salud.

¿Qué tipo de proyectos lleváis a cabo en la Unidad de Functional Printing & Embedded Devices?

Llevamos a cabo proyectos de I+D aplicada dirigidos al mercado privado, investigaciones con financiación pública y también proyectos internos, tanto de innovación como de investigación estratégica. El denominador común es que los proyectos implican la implementación de la tecnología de impresión funcional, así como el desarrollo de electrónica convencional para controlar dispositivos impresos y como servicios para clientes u otras unidades tecnológicas de Eurecat.

¿Qué ventajas ofrece la electrónica impresa?

Podemos trabajar sobre sustratos flexibles y elásticos. Los dispositivos están embebidos en la superficie sobre la que imprimimos y ocupan poco espacio y son ligeros. Además, se pueden fabricar por métodos de impresión derivados de las artes gráficas, a escala masiva, lo que permite acceder a productos que, por cuestión de diseño o condiciones de uso, requieren ser fácilmente integrables, además de tener poco peso o flexibilidad.

La fotónica forma parte también de vuestra especialización. ¿Qué aplicaciones tiene?

La fotónica es un campo muy grande. Nosotros estamos enfocados en dos tipos de tecnología en el campo de la fotónica impresa. Por un lado, la fotovoltaica impresa, que permite desarrollar células solares sobre sustratos flexibles, de bajo peso, fácilmente integrables en distintas superficies, como la fachada de un edificio, una ventana o una camiseta.

También investigamos sistemas de iluminación impresos en capa fina. Desarrollamos lámparas impresas en soportes como el papel, el plástico o los tejidos, con ventajas en su integración para hacer distintos tipos de producto.

Otra de vuestras líneas de trabajo es la Smart Engineering. ¿En qué consiste? ¿Es un ámbito muy emergente todavía?

Se trata de una línea de trabajo que está compuesta, principalmente, por un equipo de ingenieros electrónicos y de telecomunicaciones, en la que hacemos desarrollo tanto de la parte de electrónica híbrida (combinación de componentes impresos y de estado sólido) como de electrónica convencional. Sin ser una línea de investigación emergente, es una línea estratégica y con recorrido, puesto que genera nuevas soluciones, con tecnologías más habituales, no tan punteras, que nos permiten hacer dispositivos electrónicos para aplicaciones muy distintas.

El ámbito más emergente que abarca esta línea es el de la electrónica híbrida, que consiste en combinar dispositivos impresos y dispositivos de estado sólido (basados en silicio). A su vez, también participamos en proyectos disruptivos haciendo desarrollo de hardware para algunos productos muy innovadores, como fue el caso de iCardio, el electrocardiógrafo digital inalámbrico más pequeño del mercado.

En conjunto, ¿cuál es el potencial de vuestro campo de investigación de cara al mercado? ¿En cuánto tiempo veremos estas innovaciones convertidas en productos masivos?

El potencial es alto, porque muchos estudios de nuevas tecnologías señalan la electrónica impresa como una de las tecnologías con más potencial de crecimiento, junto a la impresión 3D.

Con el avance del Internet de las Cosas, la electrónica impresa será una de las tecnologías que se implementarán para conseguir estos productos conectados. Estamos viendo cada vez más objetos inteligentes de la vida cotidiana con nuevas funcionalidades que vienen dadas por tener dispositivos impresos. Los sensores nos monitorizan a nosotros, a nuestro entorno, a la ciudad y a las industrias.

Empresas del sector del automóvil y ferroviario ya están demandando la tecnología de In Mold Electronics para producir elementos destinados a la interacción entre personas y máquinas, por lo que, en el corto plazo, veremos aplicaciones en estos ámbitos.

A largo plazo, veremos soluciones con electrónica elástica, con sistemas compatibles con la piel humana, apósitos inteligentes para el sector de la salud, parches que permitirán monitorizar las constantes fisiológicas y proyectos de implantes subcutáneos, que contendrán electrónica impresa, muy fina y poco invasiva.

¿Qué sectores se pueden beneficiar más de vuestras capacidades?

Estamos trabajando mucho en los sectores de la salud, de la automoción y el aeronáutico. Todos ellos son ámbitos llamados a exhibir los primeros productos de electrónica impresa. El packaging, también es candidato a incorporar rápido esta tecnología.

Asimismo, nuestro equipo desarrolla tecnologías muy transversales que impactan en muchos sectores, como el textil, con los wearables, así como en electrónica de consumo. Este año habéis recibido un importante reconocimiento en la feria LOPEC de Múnich, el principal evento europeo en el sector de la electrónica impresa.

¿Qué ha significado para vosotros?

El premio ha significado un reconocimiento a un trabajo bien hecho y a nuestra apuesta de dar a conocer nuestra tecnología a través del concurso de LOPEC, que nos hizo competir y estar a la altura de los grandes centros de Europa.

Esto ha hecho que surgieran contactos y ha fortalecido nuestro vínculo con la empresa con la que desarrollamos el demostrador, que ahora es prescriptora de nuestra tecnología. También centros y empresas que se acercaron a nosotros a través de la difusión del premio, por lo que ha tenido también consecuencias positivas desde el punto de vista comercial.

¿Nos puedes anticipar algunas de las innovaciones que veremos en los próximos años?

Veremos más sensores a nuestro alrededor en nuestras prendas, en nuestro hogar, en los centros de trabajo y en las ciudades, que irán monitorizando nuestra actividad del día a día y nos ayudarán a vivir mejor.

A nivel más concreto, el ramo de la automoción ya nos está pidiendo tecnología impresa para productos que estarán en los próximos modelos de coches y el sector de los electrodomésticos también será de los primeros que incluirá electrónica impresa en sus productos.

En los próximos cinco años veremos innovaciones como apósitos inteligentes que informarán si una herida está infectada.