Eurecat está empezando a desplegar el QuantIA Lab, que pondrá a disposición de las empresas un equipamiento especializado para la innovación en soluciones basadas en la computación cuántica. Con una inversión superior a los 7 millones de euros, la nueva infraestructura ofrecerá a las empresas un entorno seguro y estable para que experimenten con algoritmos cuánticos y se preparen para el momento en que los ordenadores logren la llamada “ventaja cuántica”. Según explica en esta entrevista el investigador principal de la Línea de Investigación de Computación Cuántica de Eurecat, Adán Garriga, el QuantIA Lab “complementará los servicios del equipo multidisciplinario del centro, que ya combina conocimientos de física cuántica, inteligencia artificial y desarrollo de software”. El objetivo es ofrecer al tejido empresarial “un entorno seguro y estable para experimentar y validar algoritmos cuánticos, y prepararse para el momento en que los ordenadores cuánticos sean plenamente operativos y hayan logrado ventaja cuántica gracias a una drástica reducción del tiempo de cómputo o una disminución de los costes asociados”.

¿Qué significará para las empresas poder contar con el QuantIA Lab?

Supondrá un salto cualitativo en su capacidad de innovación tecnológica. En lugar de tener que asumir el alto coste y el riesgo de explorar estas tecnologías desde cero, las empresas encontrarán en Eurecat un banco de pruebas seguro y accesible. Más allá del hardware, podrán disponer del acompañamiento de un equipo multidisciplinario experto para empezar a traducir sus problemas de negocio más complejos a lenguaje cuántico. Esto les otorgará una ventaja estratégica fundamental y estarán plenamente preparadas para cuando la computación cuántica irrumpa en la industria.

¿Qué podrán hacer?

Las empresas podrán llevar a cabo proyectos de experimentación algorítmica altamente complejos. Gracias al despliegue del laboratorio, dispondrán de un emulador de puertas cuánticas de 34 qubits y un digital annealer de última generación, capaz de resolver problemas combinatorios de hasta 100.000 variables con algoritmos cuánticos. Todo esto estará completamente integrado con un sistema de computación de alto rendimiento (HPC). En la práctica, esto se traduce en la capacidad de optimizar rutas logísticas complejas, diseñar nuevos materiales o mejorar modelos financieros con una eficiencia muy superior a la computación clásica tradicional.

¿Cuándo podrá ser una realidad en el día a día de las empresas?

De hecho, gracias a infraestructuras como el QuantIA Lab, la aplicación práctica ya empieza hoy. A pesar de que para ver ordenadores cuánticos puros y tolerantes a errores funcionando de manera cotidiana todavía tendremos que esperar unos años, las empresas ya pueden empezar a resolver retos reales de manera inmediata. Mediante tecnologías de transición como el digital annealer y los emuladores integrados con sistemas HPC, podemos formular desafíos industriales actuales, diseñar los algoritmos necesarios y obtener soluciones híbridas altamente eficientes a corto plazo. No hay que esperar al futuro para empezar a sacar provecho.

¿Se podrán beneficiar todo tipo de empresas?

Sí, el impacto de esta tecnología es transversal. A pesar de que inicialmente puede parecer dirigido a grandes corporaciones tecnológicas, el QuantIA Lab está diseñado precisamente para acercar esta capacidad a cualquier empresa que se enfrente a problemas de optimización, simulación o gestión de grandes volúmenes de datos. Desde pymes del sector industrial que necesitan optimizar su cadena de montaje hasta empresas farmacéuticas, químicas o logísticas. La clave es el acompañamiento del equipo de Eurecat para traducir los problemas de negocio a soluciones algorítmicas.

¿Qué tipo de adelantos veremos y cuándo gracias al QuantIA Lab?

A corto y medio plazo, veremos grandes adelantos en problemas de optimización con la reducción del tiempo de cómputo para encontrar soluciones óptimas y una disminución drástica de los costes asociados a procesos industriales, de planificación y de rutas logísticas. A largo plazo, una vez los ordenadores cuánticos sean plenamente operativos, seremos testigos de disrupciones en el descubrimiento de nuevos fármacos, la creación de materiales sostenibles inéditos y adelantos radicales en inteligencia artificial aplicada.