La inteligencia artificial, la ciencia de datos, los sensores, la robótica y la salud digital están abriendo paso a un nuevo modelo de atención más preventiva, predictiva, participativa, personalizada y de precisión, “con capacidad para mejorar la experiencia de pacientes y profesionales, para reforzar la respuesta de los sistemas de salud ante retos como el envejecimiento, la cronicidad y la presión asistencial”.

Así lo subraya, coincidiendo con el Día Mundial de la Salud, que se celebra hoy, el director de Tecnologías de la Salud del centro tecnológico Eurecat, Felip Miralles, quien pone de relieve que “la incorporación de herramientas de inteligencia artificial en el ámbito sanitario ya está permitiendo automatizar tareas complejas, apoyar a la decisión clínica y avanzar hacia diagnósticos más precoces, rápidos y ajustados”.

Desde su punto de vista, “esta evolución tecnológica contribuye también a reducir incertidumbres, minimizar errores y liberar tiempo de los profesionales para que lo puedan dedicar a la atención de más valor humano”.

Por su parte, el director de la Unidad de Salud Digital de Eurecat, David Marí, destaca que “la inteligencia artificial se tiene que concebir como una herramienta de apoyo clínico que ayuda a los profesionales a tomar mejores decisiones, favorece diagnósticos más precoces y equitativos y puede contribuir a ofrecer tratamientos más ajustados a cada paciente”.

Según los expertos de Eurecat, este potencial es especialmente relevante en un contexto global marcado por la desigualdad en el acceso a los servicios sanitarios. En entornos con escasez de profesionales o de infraestructuras, los sistemas basados en IA pueden facilitar servicios especializados allí donde hoy no llegan, ampliar la capacidad diagnóstica y contribuir al seguimiento y a la educación de los pacientes. En este sentido, consideran que los asistentes digitales basados en inteligencia artificial generativa apuntan a una nueva etapa en la relación entre ciudadanía, profesionales y sistema de salud.

“No trabajamos solo para hacer máquinas más inteligentes, sino para transformar los sistemas de salud para que sean más humanos, más justos y más accesibles”, expone el director de Tecnologías de la Salud de Eurecat, para quien “la tecnología tiene que ser un acelerador de equidad y una palanca para acercar conocimiento experto, prevención y capacidad de respuesta a más personas, independientemente de su contexto”.

Desde su perspectiva, “la adopción de la inteligencia artificial en salud exige garantías sólidas en materia de calidad y seguridad de los datos, validación clínica y control de los sesgos”. La confianza “será otro de los factores determinantes, tanto para los profesionales como para los pacientes, en un escenario en el que cada vez más personas consultarán herramientas digitales sobre su estado de salud”, añade Felip Miralles.

Por eso, “las soluciones se tienen que adaptar a las características de cada población y de cada sistema asistencial y no limitarse a exportar modelos estándares”, apunta el director de la Unidad de Salud Digital de Eurecat, David Marí. Desde su óptica, “para que la IA aporte valor real en salud hay que trabajar con datos diversos, seguros y representativos, validar las soluciones con rigor y asegurar que la tecnología refuerza la equidad en lugar de ampliar desigualdades”.

En este ámbito, Eurecat impulsa proyectos de salud digital con un componente transversal de análisis de datos e inteligencia artificial, desde sistemas de criba por imagen médica hasta herramientas de prevención y recomendación para promover hábitos saludables o mejorar la preparación de pacientes antes de una cirugía. Con esta apuesta, Eurecat refuerza su contribución a una transformación del sistema sanitario orientada a mejorar la calidad asistencial, anticipar necesidades y hacer posible una atención más accesible, personalizada y sostenible.