
«El potencial de las tecnologías basadas en Inteligencia Artificial con el objetivo de reducir las barreras que imponen los retos sociales es muy grande», según subraya el director del Centro of Innovation for Data Tech and Artificial Intelligence (CIDAI) y del Área Digital de Eurecat, Joan Mas. Desde su óptica, «las empresas innovadoras deben conocer y aprovechar las características de las tecnologías digitales y, en particular, la IA y la analítica de datos para crear nuevos servicios y productos». Justo coincidiendo con la reciente celebración del AI & Big Data Congress, explica en esta entrevista algunas de las claves y oportunidades de futuro que se abren a nivel empresarial y social.
La AI & Big Data Congress este año ha hecho especial mención a la perspectiva de las soluciones que puede aportar la Inteligencia Artificial frente a los retos sociales. ¿Cuál es su potencial y cómo se traduce?
El potencial de las tecnologías basadas en IA con el objetivo de reducir las barreras que imponen los retos sociales es muy grande. Lo hemos visto en la ponencia inaugural a cargo de Therese Jaanma, donde nos ha mostrado algunos ejemplos que lo ilustran: un chatbot especialmente diseñado para niños que contribuye a estimular hábitos de lectura para los más pequeños, un sistema de visión por computador que ayudar a diagnosticar problemas de visión en niños de una forma más eficiente y menos intrusiva para el niño o la posibilidad de evaluar la biodiversidad de los bosques a partir del análisis de los sonidos captados por micrófonos instalados en las copas de los árboles . En el congreso también hemos tenido la presentación del programa AI4GOOD de la UIT, el organismo de Naciones Unidas de regulación de las telecomunicaciones. Este programa presenta cada día, ¡los 365 días del año!, proyectos, experimentos o desarrollos que muestran aplicaciones de carácter social de la IA en ámbitos como la educación, la salud, la biología o la sostenibilidad, entre otros. Por tanto, el potencial es muy grande tanto para las administraciones públicas a la hora de instaurar mejores procedimientos y mejores servicios para los ciudadanos, como para las empresas que los diseñan e implantan y, en general, para la ciudadanía, que debe ser la receptora y la beneficiaria final de estos avances.
Desde el punto de vista de las empresas, ¿cómo pueden aprovechar la Inteligencia Artificial y el Big Data para mejorar su competitividad, productos y servicios?
Por supuesto, las empresas innovadoras deben conocer y aprovechar las características de las tecnologías digitales y, en particular, la IA y la analítica de datos para crear nuevos servicios y productos. Pero, tal y como ha mostrado uno de los keynote speakers del congreso, David Malkin, CEO de Cogent Labs (una pyme que opera en Japón y ofrece servicios de reconocimiento de texto para la automatización de procesos), a parte de tener unos modelos de IA cuidados, con el fin de tener éxito en el mercado y garantizar la rentabilidad de su negocio, las empresas necesariamente deben prestar mucha atención a los elementos que rodean a los modelos de IA, factores como, por ejemplo una buena interfaz de usuario y usabilidad global de la aplicación, su escalabilidad, los recursos computacionales necesarios para su operación, etc.
¿Pueden las pequeñas y medianas empresas aprovechar verdaderamente estas oportunidades?
Sí, por supuesto. Cada empresa debe desplegar su estrategia, pero probablemente la identificación de aplicaciones nicho que tengan sentido y una demanda de mercado puede ser una vía de aprovechamiento de oportunidades. Siempre, sin descuidar los aspectos operativos citados en la respuesta anterior.
¿Qué sectores y actividades están marcando la pauta en Inteligencia Artificial y análisis de grandes volúmenes de datos? ¿Dónde hay más margen por recorrer?
Sin duda, uno de los ámbitos donde la IA puede tener un campo de aplicación más amplio es la salud, en diversos aspectos como, por ejemplo, la mejora continua de los sistemas de apoyo a la decisión médica, que cada vez ayudan más a los médicos en las tareas de diagnóstico; en el diseño de nuevos fármacos o, incluso, la robótica asistencial, basada en robots que tienen una apariencia humanoide y con capacidades de procesamiento de lenguaje natural (comprensión y síntesis de lenguaje), cierta capacidad cognitiva, entre otros, y que se pueden usar en algunos entornos para ayudar a realizar tareas asistenciales, sin embargo, y esto es muy importante, sin pretender sustituir el factor humano.
Otro ámbito en el que la IA cada vez estará más presente es en la industria manufacturera, para automatizar procesos, monitorizar la calidad del producto final, optimizar las operaciones y la logística mediante el uso de los gemelos digitales, por ejemplo, o para prevenir y reducir los riesgos de ciberataques adoptando soluciones basadas en IA que identifiquen y alertan de los potenciales ataques. Otros sectores como, por ejemplo, el financiero, el transporte (con el progreso del vehículo autónomo) o la educación (con asistentes virtuales, correctores automáticos, etc.) también ven y verán la impronta de la IA. En general, la transversalidad de la IA y de las tecnologías digitales que la acompañan hace que su aplicación pueda extenderse prácticamente a cualquier sector de la economía y de la actividad humana.
¿Te atreverías a hacer un pronóstico sobre las transformaciones que veremos de aquí al 2025?
Es difícil responder a esta pregunta… Si hacemos caso a predicciones solventes como las de Gartner, una tendencia naciente como, por ejemplo, el Metaverso tardará más de 10 años en convertirse en «normal». Probablemente en los próximos 2-3 años veremos una «democratización» de la IA gracias a la aparición de herramientas que permitirán implementar y configurar soluciones de aprendizaje automático a personas sin necesidad de tener conocimientos de IA. A su vez, esto obligará a tener herramientas para asegurar la confiabilidad y explicabilidad de estas soluciones. Y todo ello, en un marco legal que estará definido por las leyes y regulaciones europeas que entrarán en vigor próximamente y que marcarán qué tipo de productos y servicios basados en IA se podrán comercializar y cuáles no en Europa.