Descarbonizar la sociedad catalana en 2050 es uno de los principales retos estratégicos. Además de reducir emisiones de CO₂, el aumento de uso de las renovables del uso de energías limpias es necesario que también consumamos mucho menos. Hoy en día, la IA está llamada a ser una pieza clave en la transición energética hacia un modelo más eficiente, sostenible y descentralizado.
Sobre su potencial e impacto nos explica Jesús Boschmonart Rives, Head of Business Development Green Cities & Industries de Eurecat.
La implementación de la Inteligencia Artificial (IA) en el sector energético no es nueva, y ya hace años empezó a impulsar una mejora importante en la optimización de la generación y uso de la energía. Los primeros pasos en el uso de la IA se dieron a principios de los años 2000, donde se empezó con la predicción de la demanda de energía y el mantenimiento predictivo de infraestructuras, donde los algoritmos ayudaban a anticipar problemas antes de que se produjeran. Además, la IA se aplicó a la distribución de energía, en la que ayudaba a optimizar la red para reducir las pérdidas y maximizar la eficiencia. Sin embargo, su verdadero potencial ha implosionado en los últimos años, y lo mejor aún está por venir. En los inicios de esta tecnología no se imaginaba el gran potencial que tendría en el sector energético, especialmente con la irrupción de las energías renovables, y hoy la IA está llamada a ser una pieza clave en la transición energética hacia un modelo más eficiente, sostenible y descentralizado.
Actualmente, la IA se aplica en toda la cadena de valor energética, desde la generación hasta el consumo. Con el crecimiento de las fuentes renovables y la creciente complejidad de las redes eléctricas, la IA se ha convertido en una herramienta indispensable para orquestar la generación, el transporte, el almacenamiento, la distribución y el uso de la energía. Su aplicación permite gestionar redes descentralizadas, optimizar el uso de los recursos, e integrar e hibridad de forma eficiente fuentes renovables como la solar, la eólica, la biomasa, etc., que no tienen una producción continua.
En Cataluña, proyectos como el Centro de Innovación en Tecnologías de Datos e Inteligencia Artificial (CIDAI), coordinado por Eurecat, están ayudando a impulsar y poner de manifiesto la importancia de la IA en el sector. Recientemente, se ha publicado el Libro Blanco de la IA aplicada en el sector de la energía, una iniciativa que busca fomentar el uso de esta tecnología en todos los procesos energéticos, con el asesoramiento de destacados expertos del sector en Cataluña.
Los ejemplos prácticos de la aplicación de la IA en el sector energético en Cataluña son numerosos y diversos y generados por diferentes agentes de la cadena de valor de la energía, desde compañías privadas hasta centros de investigación o universidades. En el Libro Blanco se recogen casos como la predicción de la generación solar y eólica mediante modelos avanzados, la creación de redes inteligentes que ajustan la oferta y la demanda en tiempo real, o la gestión inteligente de almacenamiento de energía. También se están desarrollando sistemas que permiten la hibridación de fuentes de energía renovable y la monitorización de los consumos energéticos en procesos industriales, así como la gestión de transacciones energéticas en Comunidades Energéticas, donde los usuarios pueden intercambiar energía de forma eficiente.
El impacto positivo de la IA en el sector energético se extiende tanto a las empresas como a los consumidores. Desde un punto de vista técnico, permite aumentar la fiabilidad de la red, previniendo interrupciones y mejorando la distribución de energía en función de la demanda. Asimismo, la IA reduce los costes operativos en toda la cadena de valor, una mejora que se traduce en tarifas más competitivas para los consumidores. Otro aspecto a destacar es el crecimiento de los programas de “prosumidores”, en los que los usuarios pueden generar y vender su propia energía, contribuyendo así a una gestión más descentralizada y sostenible del sistema energético.
A nivel medioambiental, la IA es clave para acelerar la descarbonización de la economía, puesto que facilita el uso óptimo de los recursos naturales y fomenta la transición hacia un modelo energético más sostenible de todos los sectores económicos. Jesús Boschmonart, responsable de negocio del equipo Green Cities & Industries de Eurecat, considera que la “IA es una herramienta clave para acelerar la transición energética y la descarbonización de los sectores económicos”, un objetivo fundamental para cumplir con los compromisos climáticos de la Unión Europea para 2050.
Jesús Boschmonart, Head of Business Development Green Cities & Industries de Eurecat