La capacidad de traducir conocimiento tecnológico en resultados con impacto en la economía y la sociedad es hoy uno de los principales retos para organizaciones, sectores y territorios. Gabriel Anzaldi, director de Ecosistemas de Eurecat, sostiene que la respuesta pasa por activar los ecosistemas como una capacidad estratégica, alineando tecnología, mercados y territorio para convertir conocimiento y capacidad tecnológica en resultados reales.
El diferencial depende de ordenar decisiones compartidas y de asegurar rutas claras de adopción e implantación en contextos reales. En este marco, los ecosistemas se entienden como la capacidad de alinear y movilizar conocimientos, capacidades, decisiones y equipos en torno a un reto tecnológico, incorporando mercado, sector, territorio y condiciones reales de aplicación. Desde su punto de vista, trabajar en clave de ecosistemas acelera el aprendizaje, potencia el talento y convierte las prioridades compartidas en iniciativas con resultados, escalabilidad e impacto.
Ecosistemas es una Dirección de nueva creación en Eurecat. ¿Qué necesidad viene a resolver?
La Dirección de Ecosistemas se crea para extender el concepto de transversalidad tecnológica y sectorial, incorporando el territorio de forma sistemática en la ejecución. Eurecat ya combina tecnologías y conocimiento de dominio con solvencia. La necesidad ahora es que esa transversalidad se traduzca con consistencia en decisiones, prioridades y continuidad allí donde existe tracción, capacidad de adopción y actores tractores.
En la práctica, esto cierra tres brechas. La desconexión entre capacidad tecnológica y condiciones reales de implantación. La dispersión de iniciativas cuando falta una lógica común que cruce tecnologías, mercados y territorios. Y la falta de continuidad cuando no se sostienen decisiones, inversión y gobernanza en el tiempo.
Cuando estas condiciones existen, se optimiza la operativa, se acelera la creación de soluciones y se escala su adopción. Se trata de una dinámica que permite que el conocimiento se traduzca en iniciativas útiles para los territorios, visibles hoy en soluciones que Eurecat despliega en robótica industrial y agraria, en descarbonización, incluida su intersección con la bioeconomía, y en la consolidación de capacidades en cuántica, por citar algunos ejemplos.
También se refleja en proyectos punteros en materia de salud, con soluciones que actúan como vector interterritorial en todo nuestro ámbito de actuación. Otros casos de éxito son las innovaciones que llevamos a cabo para impulsar la circularidad textil o para la recuperación de materias primas estratégicas.
Cuando hablas de convergencia entre tecnologías, mercados y territorio, ¿cómo se convierte en foco, prioridades y continuidad?
Eurecat concentra capacidades en cinco grandes ámbitos de conocimiento que hacemos converger para dar respuesta a complejos desafíos de las empresas y de la sociedad vinculados con las tecnologías digitales, los sistemas ciberfísicos, los materiales y procesos de fabricación, las ciencias y tecnologías de la vida y la salud y las ciencias y tecnologías ambientales.
Estas líneas tecnológicas definen nuestra especialización y orientan el propósito. Por su parte, las estrategias de mercado y los ecosistemas territoriales aportan realidad, prioridades sectoriales, actores tractores y capacidad de adopción. Esta articulación permite operar como red interterritorial, una dimensión que se añade a la multidisciplinariedad y multisectorialidad de Eurecat.
Desde esta óptica, las capacidades se combinan para abordar retos complejos con mayor velocidad y coherencia, conectando conocimiento e infraestructuras con necesidades reales de sectores y comunidades. Se ve con claridad cuando una iniciativa se diseña como red y no como isla. Son un ejemplo nuestras iniciativas en salud digital y salud social, que conectan la experiencia y el conocimiento en múltiples ecosistemas, permitiendo escalar prácticas y capacidades hacia otros entornos. O una cadena de valor de economía circular distribuida por prácticamente todas nuestras sedes, donde cada núcleo de conocimiento se complementa y la continuidad se construye como una cadena de valor aplicada a la necesidad de mercado, no como una sucesión de pilotos.
¿Qué supone trabajar desde una lógica ecosistémica?
Buscamos la transversalidad como forma de operar, lo que implica pasar de coordinar por proximidad organizativa a coordinar por responsabilidad compartida sobre resultados, adopción e impacto.
En la aceleración de la innovación, este enfoque conecta tecnología con condiciones de aplicación. Aporta contexto territorial, validación en entornos reales, acceso a usuarios tempranos y capacidad de absorción del tejido productivo. Esto hace que cada apuesta nazca con una ruta de implantación más clara, reduciendo fricción y aumentando probabilidad de continuidad. Además, amplía la ambición de red.
Hay prioridades que no se resuelven desde un solo ecosistema y requieren coordinación entre varios, por ejemplo, la computación avanzada y cuántica, conectando polos de conocimiento y empresa, o ejes de descarbonización e hidrógeno, donde la adopción depende de cadenas de valor y activos industriales distribuidos.
¿Qué tiene que seguir potenciando Eurecat y qué aporta como actor articulador para que la integración tecnológica llegue a adopción real?
La capacidad de activar ecosistemas externos con continuidad empieza dentro. En Eurecat ya operamos tecnológicamente como una red conectada de capacidades, infraestructuras y conocimiento. Cuando esto se consolida, ganamos tres cosas: velocidad, para combinar capacidades y construir soluciones completas; foco y continuidad, para sostener iniciativas alineadas con prioridades estratégicas tecnológicas y realidades territoriales, y consistencia en el despliegue, porque el exterior percibe una propuesta integrada y ejecutable.
Además, Eurecat aporta una combinación difícil de replicar, neutralidad técnica basada en evidencia, integración multidisciplinar, conocimiento sectorial y territorial y capacidad de generar, escalar y hacer circular conocimiento, incorporando formación cuando hace falta para acelerar adopción. Esto se ve, por ejemplo, en el despliegue de tecnologías digitales e inteligencia artificial, cuando conectamos datos, casos de uso, conocimiento de dominio y entornos operativos entre sectores y territorios para pasar de prueba a implantación repetible.
También se concreta en iniciativas compartidas como el Centro en Resiliencia Climática, con sede en Amposta; el 3Digital Manufacturing Lab, con sede en Girona, o la red de hidrógeno y carbono circular, entre otras, donde la combinación de capacidad tecnológica, conocimiento sectorial y despliegue territorial refuerza nuestro valor diferencial.
Esto se refuerza cuando trabajamos en red más allá de un solo territorio. Ahí es donde Eurecat aporta valor como actor articulador, conectando capacidades, casos de uso y territorios para que el conocimiento fluya, la tecnología no se quede en piloto y las soluciones se conviertan en despliegue real.
¿En qué sentido el territorio es una ventaja estratégica para que la tecnología se adopte, se adapte y se sostenga en el tiempo?
El territorio tiene una dimensión institucional importante, pero su valor está en que es un sistema socio productivo con identidad, prioridades y capacidad de absorción tecnológica. Incluye cadenas de valor y capacidades industriales, y también talento, instituciones, infraestructuras, tejido emprendedor y dinámicas sociales. Es ahí donde se decide si una tecnología se adopta, se adapta y se sostiene.
Cuanto más cerca está el desarrollo tecnológico de esa realidad, más rápido aprende y se innova. El territorio, bien entendido, convierte tecnología en capacidad instalada, impacto y progreso.
En la práctica, esto se concreta en iniciativas singulares de Eurecat ya reconocibles, ancladas en territorios y sectores concretos. Por ejemplo, en robótica agraria, cuando la base agroalimentaria y las condiciones reales de campo permiten validar y ajustar rápido. En descarbonización, en entornos industriales intensivos en energía, donde la viabilidad se decide en operación y costes. En salud digital y salud social, cuando hay red asistencial y voluntad de transformación. O en resiliencia climática, cuando trabajamos con municipios, cuencas y sectores expuestos, combinando observación, datos y pilotos en living labs y espacios de experimentación. Igualmente, en muchas otras iniciativas de Eurecat donde la especialización territorial y la capacidad de absorción tecnológica son la condición para pasar de desarrollo a implantación.
¿Cuáles son las condiciones que hacen que un ecosistema pase de proyectos puntuales a impacto sostenido?
Para que un ecosistema produzca resultados con continuidad hay cuatro condiciones, todas igualmente necesarias. La primera es confianza operativa para compartir riesgo, datos, aprendizaje y compromisos con reglas claras. La segunda es infraestructura y capacidades, equipos y entornos para probar, validar, integrar y adaptar en condiciones reales. La tercera es demanda y adopción, actores comprometidos con casos, recursos y voluntad de cambio. La cuarta es anclaje territorial, entendido como corresponsabilidad, construcción de capacidades compartidas, confianza y continuidad más allá del corto plazo. Sin estas cuatro condiciones, el ecosistema tiende a quedarse en interacción y proyectos puntuales. Con ellas, construye resultados sostenibles y un posicionamiento diferencial.
Si tuvieras que resumir el concepto ecosistemas en una idea, ¿cuál sería?
Los ecosistemas los construimos todos. Esta es la clave cultural que buscamos reforzar, basada en la corresponsabilidad y en la motivación compartida para que el conocimiento y el trabajo de nuestros equipos se traduzca en resultados útiles para empresas, sociedad y territorios. En este camino, la Dirección de Ecosistemas contribuye desde un plano habilitador. Facilita interfaces y conexiones, ayuda a ordenar prioridades y a sostener decisiones para que cada persona vea que su trabajo no se queda en su proyecto, sino que suma a algo más grande, crece con otros y acaba llegando donde tiene que llegar.