Con profunda admiración, recordamos a Xavier Torra i Balcells, presidente de Eurecat durante ocho años, figura clave en la consolidación del centro como referente en transferencia tecnológica e innovación empresarial en Cataluña, que nos ha dejado este mes de febrero.
Su trayectoria profesional, marcada por una sólida experiencia al frente de Simon y por una clara vocación transformadora, ha dejado una huella decisiva tanto en el tejido industrial como en el sistema de innovación del país. La innovación, para él, no era una opción, sino una necesidad estratégica.
Xavier Torra concebía la innovación como una actitud colectiva, basada en el talento y la colaboración. Esta convicción lo llevó a promover alianzas, sumar capacidades y construir puentes entre empresa, tecnología y conocimiento.
Esta misma visión fue determinante en el nacimiento de Eurecat. Tal como él mismo expresó, “Eurecat nació de la renuncia y la generosidad de muchas personas, de la voluntad de construir juntos un proyecto más grande que cada uno y que permitió unir capacidades y talento en un proyecto compartido de país al servicio de la empresa y la sociedad, con visión de futuro”.
Xavier Torra entendía que, en un país de dimensión limitada, la fragmentación podía restar impacto. “En el ámbito de la tecnología, si además de pequeño, estás fraccionado, puedes acabar siendo irrelevante”. Por eso impulsó una integración que dotara Cataluña de una masa crítica suficiente para competir a escala internacional.
Bajo su liderazgo, Eurecat se consolidó como un verdadero acelerador de la innovación empresarial. Definía el papel del centro como “facilitador de la innovación en la empresa”, con el convencimiento de que, en un entorno tecnológico cada vez más fluido y competitivo, innovar es una condición para la supervivencia y el progreso.
Su liderazgo, su visión estratégica y su compromiso han dejado una impronta profunda en nuestra organización y en todas las personas que tuvimos el honor de trabajar a su lado.
Descanse en paz.