Las viñas de la bodega Mas Llunes de Garriguella, en el Empordà, han acogido las pruebas finales del proyecto de financiación europea Grape, que consiste en el desarrollo de un robot autónomo, equipado con un manipulador móvil destinado a distribuir dispensadores de feromonas para el biocontrol de plagas de insectos en los viñedos. Esta plataforma también hace posible el control del estado de salud del cultivo, mediante varios sensores para recoger imágenes y otros datos de la planta. La innovación cuenta con la participación del centro tecnológico Eurecat (miembro de Tecnio) y supone la realización de la autonomía de la navegación y el control de un manipulador móvil para la empresa francesa Vitirover, que permitirá que un robot pueda llevar hasta 500 dispensadores y, con un brazo móvil, colocarlos en las ramas de la vid.
Además, el robot está pensado para monitorizar el estado de salud del cultivo, mediante varios sensores para recoger imágenes y otros datos de la planta, como el color de las hojas y de la uva o el índice de vegetación, que permiten deducir el su estado. De este modo, el agricultor puede decidir si se deben aplicar nutrientes, en el momento de la vendimia o si hay que hacer algún tratamiento en la viña.
«Tal y como lo muestra el proyecto Grape en el caso concreto de la viña, la robótica se dibuja como una herramienta muy útil en el camino hacia una agricultura avanzada», ya que, por un lado, «permite la adquisición de datos muy valiosas y, por la otra, apoya en algunas tareas concretas que la maquinaria tradicional no permite, como es el hecho de poner los dispensadores», destaca la directora de la Unidad de Robótica y Automatización de Eurecat, Pepa Sedó.
Grape cuenta con la participación de la Universidad Politécnica de Milano y la empresa francesa Vitirover. Es un proyecto financiado por la Comisión Europea, dentro del marco del proyecto ECHORD PLUS PLUS (Echord ++).