María tiene 60 años y es madre de tres hijos. A consecuencia de los partos y del paso de los años, el tejido de la zona pélvica se le ha ido debilitando y ya no es capaz de realizar su misión de apoyo a los órganos internos. Este hecho le provoca tanto problemas funcionales (prolapso) como dificultad al caminar o pérdidas de orina, además de malestar físico; y pronto tendrá que someterse a una intervención quirúrgica en la que le colocarán en la zona pélvica una malla de polipropileno (malla con agujeros) para reforzar la zona afectada. El inconveniente con este tipo de mallas es que, a largo plazo, podrán nuevas operaciones de sustitución y recolocación.
Nuevos implantes biodegradables
Investigadores españoles del centro Eurecat, conjuntamente con otros colegas europeos, trabajan en el desarrollo de nuevos implantes biodegradables que no sólo sirvan de refuerzo a corto plazo, sino que a medio plazo, activen la respuesta celular del cuerpo para favorecer el crecimiento de tejido en la zona afectada. Así, a medida que el material implantando se vaya degradando, el cuerpo irá generando tejido propio que sirva para sustituir o reparar el tejido inicial. Al mismo tiempo, estos implantes, prevendrían infecciones en la zona afectada.
Estos avances científico-tecnológicos, enmarcados en el proyecto BIP-UPy, se basan en una tecnología que abre la puerta a la creación de nuevos biomateriales en el campo de la medicina regenerativa.
En una primera fase, los implantes que se desarrollarán estarán dirigidos a mejorar la calidad de vida de las personas que sufren aneurismas intracraneales y de pacientes con disfunciones del suelo pélvico.
Según la Dra. Biotza Gutiérrez, project manager de BIP-UPy, el proyecto «abre una innovadora puerta al campo de la medicina regenerativa, mediante el desarrollo de nuevos polímeros bioactivos para una nueva generación de implantes médicos».
Despiece: Los polímeros bioactivos desarrollados en el proyecto son materiales que están compuestos, por una parte, de una matriz polimérica plástica que actúa como soporte mecánico y facilita el procesado del material; y, en segundo término de unas moléculas (péptidos, similares a las proteínas pero de menor
dimensión) que confieren la actividad biológica. La correcta combinación de ambos componentes (polímero y péptido) permite desarrollar implantes que interaccionan con el cuerpo y promueven respuestas celulares personalizadas como, por ejemplo, activar la proliferación celular para regenerar un tejido o prevenir las infecciones. Todo ello sin la necesidad de medicación o de pre-tratamientos celulares adicionales.
De acuerdo con su investigación, «la mejora en la funcionalidad de estos nuevos implantes y la mayor biocompatibilidad que ofrecen conducirá a una evolución más favorable del paciente», reduciendo el tiempo de hospitalización y otros riesgos relacionados con los tratamientos actuales. Todos estos beneficios se traducirán, en última instancia, en una mayor calidad de vida del paciente y en un descenso en los costes de atención médica.
Con este objetivo, BIP-UPy ha abordado la necesidad de desarrollar nuevos implantes biomédicos donde la actividad biológica, la biodegradabilidad y el rendimiento mecánico sean fácilmente ajustables en función de su aplicación clínica final.
El proyecto consolida la especialización de Eurecat en un sector en continuo crecimiento como es el de los implantes biomédicos, así como su conocimiento en el procesado de biomateriales, del mismo modo que en la fabricación de instrumental, para permitir una cirugía mínimamente invasiva.
Cofinanciado por la Comisión Europea dentro del Séptimo Programa Marco, con un plazo de ejecución de cuatro años, participan en el proyecto de investigación nueve socios de cinco países europeos, distribuidos entre Eurecat; las instituciones académicas Eindhoven University of Technology y Lodz University of Technology; las empresas Suprapolix BV, Neos Surgery, Life Tec Group y Coloplast, y los hospitales Antwerp University y Katholic University of Leuven.