El sector agroalimentario es una de las principales industrias de la economía catalana, con un volumen de negocio de 26.288 millones de euros en el año 2016, lo que representa el 20,2 por ciento del negocio industrial en Cataluña, según el Informe de la industria, la distribución y el consumo agroalimentarios en Cataluña publicado en diciembre de 2018 por la Subdirección General de Industrias y Calidad Agroalimentarias del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat de Cataluña.

Ahora, después de años de adaptación y de crecimiento, las empresas encuentran nuevas exigencias que requieren estrategias sostenibles ante los retos actuales.

En Reus, el Área de Biotecnología de Eurecat, integrada por la Unidad Tecnológica de Nutrición y Salud y por el Centro de Ciencias Ómicas, trabaja para hacer del Camp de Tarragona y su zona de influencia un polo de actividad nutricional y de salud líderes en innovación internacionalmente.

Con este mismo objetivo de consolidar una red territorial de empresas, centros de investigación y desarrollo, centros de comercialización y distribución y profesionales altamente cualificados, se desarrolla el Proyecto de Especialización y Competitividad Territorial (PECT) Nutrisalt, para una alimentación innovadora, segura, saludable y sostenible.

Seguridad alimentaria

Los alimentos deben ser seguros tanto para los consumidores como para el medio ambiente y, además, legalmente es necesaria esta garantía. Por ello, una de las estrategias que desarrolla el PECT Nutrisalt es la creación de plataformas de apoyo tecnológico en seguridad en la industria de nutrición humana y animal.

A través del Centro de Ciencias Ómicas (COS), unidad mixta con la URV reconocida como infraestructura científica y tecnológica singular (ICTS), se trabaja para crear una Unidad de Seguridad Alimentaria basada en las tecnologías ómicas, plenamente establecidas como herramientas de investigación, que combinan una alta sensibilidad, especificidad y velocidad de generación de información.

Su objetivo será velar para garantizar la certeza de que el alimento no causará perjuicio al consumidor gracias a la capacidad de análisis de los agentes patógenos en cualquier punto de la cadena alimentaria.

Además, se desarrollan las metodologías para realizar estudios de eco-toxicidad, necesarios para obtener la autorización de comercialización de nuevos productos farmacéuticos, tanto en el ámbito veterinario como en el de la medicina humana, según las normativas europeas que regulan el impacto ambiental.

Nuevos ingredientes con propiedades saludables

La innovación e investigación en el marco del PECT Nutrisalt cuenta también con una operación centrada en buscar nuevos ingredientes de productos vegetales de proximidad gracias a la quimioinformática. Las plantas son una fuente inmensa de principios bioactivos, algunos de los cuales han sido investigados, pero hay aún mucha investigación a realizar aprovechando las capacidades de la tecnología.

Precisamente, este mes de junio el Tech4Good Congress, el foro anual que organiza Eurecat sobre las tecnologías que conllevan un bien exponencial para la sociedad, ha presentado los avances en esta investigación para encontrar ingredientes con potenciales propiedades saludables, que provengan de partes que no se aprovechan de plantas del Camp de Tarragona como el avellano, el naranjo, la viña, el nogal, la sandía, el melón, el manzano o el tomate.

El director del Área de Biotecnología de Eurecat, Antoni Caimari, ha dado a conocer estrategias de valorización de subproductos de la industria agroalimentaria, como cáscaras, cascarillas o huesos, de algunas especies vegetales del Camp de Tarragona, para obtener extractos con potencial para mejorar aspectos de la salud de las personas, desarrolladas dentro del proyecto Nutrisalt, que tiene como finalidad avanzar hacia una alimentación innovadora, segura, saludable y sostenible.

«Hemos identificado varias moléculas presentes en plantas del Camp de Tarragona que pueden inhibir potencialmente proteínas clave involucradas en enfermedades metabólicas como la hipertensión, la obesidad, la arteroesclerosis o el hígado graso; la diuresis; enfermedades de la piel y alopecia; e infecciones microbianas «, explicó.

Se estima que los residuos derivados de la industria alimentaria y agrícola constituyen casi el 30 por ciento de la producción agrícola global. Se trata de productos con bajo valor económico, que se pueden reaprovechar y re-valorizar si se obtienen ingredientes bioactivos a partir de ellos.

Según Antoni Caimari, «la valorización de subproductos de bajo coste puede repercutir de forma significativa sobre la economía circular, con la obtención de beneficios económicos por parte de las empresas del sector agroalimentario derivados de la comercialización de nuevos productos de bajo coste de producción, reduciendo los gastos asociados a la eliminación de estos desechos y minimizando el impacto ambiental sobre el territorio, lo que al mismo tiempo repercute favorablemente en la sostenibilidad».

La presente edición del congreso, que se ha llevado a cabo bajo el lema «Un futuro más saludable para las personas y el planeta», se ha centrado en la biotecnología y las tecnologías limpias y ha puesto de manifiesto los principales retos y tendencias para los próximos tres años desde el punto de vista de la economía circular.