La vigilancia y la inteligencia estratégica es un proceso sistemático para la captación y el análisis de información que proviene del exterior de las empresas y organizaciones, a fin de mejorar los mecanismos de toma de decisiones, según explica en esta entrevista Julia Riquelme, consultora en el Departamento de Consultoría Tecnológica de Eurecat. Según expone, cualquier información que tenga un impacto en su actividad aporta valor a las empresas. A largo plazo, subraya, les ayuda especialmente a detectar oportunidades de negocio y establecer nuevas líneas estratégicas, gracias a un mejor conocimiento del entorno.

¿Qué es la vigilancia tecnológica y la inteligencia estratégica?
La vigilancia y la inteligencia estratégica es un proceso sistemático para la captación y el análisis de información que proviene del exterior de la organización, en relación con su entorno competitivo, tecnológico y comercial, para identificar las implicaciones que puede tener esa información en la toma de decisiones.

¿Qué valor aporta a una empresa? ¿Es accesible a las pymes?
En un entorno como el actual, marcado por los cambios continuos, amenazas, dificultades para la diferenciación y presiones financieras, entre otros factores, la principal ventaja competitiva estable es ser capaz de aprender y actuar más rápido que la competencia. Por este motivo, un sistema de vigilancia permite a la empresa captar y analizar la información que le ayudará a tomar decisiones estratégicas para adaptarse al entorno y adelantarse a posibles cambios para estar bien posicionada. Los sistemas de vigilancia son accesibles y útiles para cualquier tipo de empresa, sin embargo, las grandes empresas suelen contar con sistemas de captación y de análisis de información de su entorno, por tanto, para las pymes contar con esta sistemática de vigilancia puede representar una gran ventaja competitiva respecto a su competencia.

¿Por dónde debería empezar una empresa que quiera incorporar esta metodología?
Para empezar a incorporar esta metodología, la empresa debería determinar cuáles son las necesidades de información que tiene en base a su plan estratégico y su estrategia de innovación, si la posee. En segundo lugar, identificar a los usuarios de esta información, es decir, quién la va a utilizar, quién puede analizarla y quién toma las decisiones en la empresa para poder establecer el circuito de comunicación y de recepción. Por último, debería realizarse un análisis de los medios y de los recursos internos para identificar las necesidades de contar con alguna herramienta informática o un servicio de asesoramiento externo que facilite el proceso. Paralelamente a este proceso, es muy importante movilizar e implicar al personal de la empresa, ya que todos pueden ser piezas clave en la cadena de información.

¿Cuándo empiezan a verse los resultados?
Se pueden ver resultados desde el inicio de la implantación del sistema para la detección, por ejemplo, de un proyecto de investigación y desarrollo de la competencia que puede avanzar resultados respecto a un proyecto similar que estamos desarrollando desde la empresa o , por ejemplo, con la detección de una propuesta de ley o normativa que puede impactarnos de alguna manera. Cualquier información que podamos recibir que tenga un impacto en nuestra actividad, ya nos aporta un valor. A largo plazo, y analizando la información desde una vertiente más enfocada a la detección de tendencias, nos ayuda a detectar oportunidades de negocio y establecer nuevas líneas estratégicas, gracias a un mejor conocimiento del entorno.

¿Qué consejos darías para aprovechar todo el potencial que aporta la vigilancia tecnológica y estratégica?
Para poder aprovechar al máximo un servicio de estas características, es muy importante designar a un grupo de trabajo y los canales adecuados para analizar y hacer llegar la información a la persona idónea dentro de la organización. Normalmente, este proceso es muy útil si se dispone de un sistema de innovación estructurado, ya que pueden nutrirse ambos sistemas; por un lado, los comités de innovación pueden ser buenos espacios para discutir y tratar la información recibida, y por otra, esta misma información puede convertirse en nuevas decisiones dentro del grupo de innovación.