La COVID-19 es un punto de inflexión que ha puesto en un primer plano la perspectiva ambiental y la aceleración de la circularidad, donde la tecnología será esencial para la preservación del valor de los recursos a lo largo de todo su ciclo de vida. Así lo explica el director del Área de Sostenibilidad de Eurecat, Miquel Rovira, en esta entrevista, donde destaca que la economía circular es un esfuerzo en equipo donde se ha de colaborar intensamente para avanzar e insiste en el compromiso del centro tecnológico de ayudar a digitalizar la circularidad, para que la sociedad y las empresas puedan tener éxito. El objetivo final, remarca, es transferir la economía circular a la sociedad y al mundo empresarial para generar un impacto positivo.

¿Como se puede impulsar una verdadera transformación hacia la economía circular?

Vivimos un momento de gran transformación, con cambios que apuntan a un punto de inflexión. Uno de ellos es la economía circular, una tendencia con muchos ángulos diferentes, donde los pequeños cambios de hoy pueden conllevar grandes transformaciones mañana. En este contexto, los consumidores tienen un papel muy importante, así como las empresas emergentes o el tercer sector, junto con elementos clave, como es la tecnología. Cuando más invertimos en economía circular, mayor será el retorno obtenido con beneficios ambientales, sociales y económicos.

 

¿Qué se puede hacer desde la perspectiva tecnológica para acelerar el cambio hacia la circularidad en todo el tejido productivo?

Las oportunidades de la visión empresarial son estratégicas, en tanto que con la circularidad se puede alargar la vida útil de los productos y recursos con tres grandes ejes de actuación que son el eco-diseño al inicio de los proyectos; los modelos de uso óptimo potenciando, por ejemplo, la utilización compartida, la reparación y el mantenimiento, y, finalmente, la recuperación de valor al final de vida con la reutilización y el reciclaje, entre otros. También existe la posibilidad de incorporar nuevos modelos de uso y de negocio y las empresas líderes tienen la oportunidad de convertirse en un referente en sostenibilidad y de aumentar su posicionamiento y productividad. Desde Eurecat, participamos en diferentes proyectos internacionales consorciados de economía circular que suman más de un centenar de socios, donde hay empresas de todos los tamaños y sectores, universidades y centros de investigación, que juntos estamos tratando de abrir nuevas oportunidades de futuro en este campo. El objetivo final es transferir la economía circular a la sociedad y al mundo empresarial para generar un impacto positivo

¿Qué enfoques tiene Eurecat en materia de economía circular?

Tenemos proyectos muy interesantes en casi todos los sectores y a partir de estas experiencias, que van desde la valorización de residuos hasta ámbitos como el agroalimentario o la fabricación, podemos construir un enfoque integrado. En este punto, estamos contribuyendo decididamente a la introducción de tecnologías disruptivas que impulsen la circularidad. También es esencial cuantificar el progreso de la economía verde y, en este caso, todavía existe la necesidad de desarrollar métodos específicos para medir la circularidad de nuevos procesos y productos. Estamos trabajando mucho en esta cuestión y introducimos progresivamente indicadores de economía circular en nuestros desarrollos. Por ejemplo, es muy importante determinar la contribución de la economía circular en la mitigación de la emisión de gases de efecto invernadero que ocasionan el cambio climático.

¿Podrías citar casos de éxito que ayuden a visualizar el impacto de la circularidad?

En el campo de residuos tenemos casos de éxito en prácticamente todos los sectores, por ejemplo en valorización de metales, arenas de fundición, residuos mineros, composites, residuos de la producción de corcho y agroalimentarios, entre otros. Siempre es fundamental determinar la ganancia ambiental en cada actuación. Recientemente hemos lanzado el proyecto Sea4value coordinado por Eurecat, que diseñará e implementará tecnologías para la recuperación de minerales y metales de salmuera desalinizada de agua de mar, con el objetivo de convertir las plantas desalinizadoras en la tercera fuente de materias primas valiosas a la Unión Europea. De hecho, el agua ofrece grandes oportunidades de circularidad. La reutilización de aguas residuales como fuente alternativa de suministro de agua es innegable, especialmente en los países con problemas de escasez de este recurso. De hecho, Cataluña tiene porcentajes elevados de recuperación de aguas residuales en comparación con otros países europeos. En el marco del proyecto NextGen, Eurecat va más allá de la reutilización del agua y recupera la energía y los materiales contenidos en el agua residual.

¿Cuál es el potencial de la circularidad en el campo energético?

Por supuesto, no podemos olvidar la energía. El uso de energías renovables y la bioenergía sostenible también forman parte de la economía circular. Cataluña no dispone de recursos energéticos no renovables significativos. Prácticamente no tiene petróleo ni gas natural y tiene recursos limitados de carbón de baja calidad, por lo que creemos en las energías renovables como estrategia de descarbonización y para impulsar nuestra economía. Hemos demostrado que funciona en un proyecto que hemos desarrollado en Chile, basado en herramientas de predicción para optimizar la producción de una planta fotovoltaica. La solución incluye un sistema de monitorización capaz de adquirir y procesar información de diferentes instalaciones para predecir posibles desviaciones y anomalías en su funcionamiento.

¿Como sería la circularidad aplicada en el sector de la movilidad?

El sector de la automoción es muy relevante para Eurecat. Nuestros campos de trabajo incluyen la tecnología de las baterías y la electrificación, los materiales ligeros, la digitalización y la fabricación avanzada y sostenible, entre otros. Vemos oportunidades interesantes de circularidad en este campo. Por ejemplo, dentro del proyecto COBRA financiado por la UE, estamos desarrollando un cátodo sin cobalto para baterías, dado que la transición a la movilidad eléctrica aumenta la brecha entre oferta y demanda y aumenta el precio del cobalto, que también es una materia prima crítica.

¿Cómo pensáis que se pueden favorecer iniciativas más transformadoras y con mayor impacto?

La suma de muchas ideas y acciones de diferentes tipos y tamaños es la clave, así como la reflexión sobre el ciclo de vida de los recursos. En el caso de la innovación y de la investigación aplicada, es fundamental evitar el valle de la muerte desde el principio de las iniciativas, con medidas proactivas durante la vida del proyecto. Las asociaciones público son muy importantes. La economía circular es un esfuerzo en equipo, por lo que tenemos que colaborar intensamente para avanzar.

¿Qué pasos se deben dar?

Como decía al principio, el mundo está experimentando cambios profundos en todos los niveles y este cambio de paradigma implica muchos retos y también muchas oportunidades. La COVID-19 ha acelerado lo que pasaba y es un punto de inflexión. Este cambio nos implica a todos, por lo que debe hacerse desde una perspectiva global, ambiental e inclusiva socialmente, porque no podemos olvidar la fragilidad del momento presente. Si queremos tener éxito, debemos acelerar la circularidad y la tecnología será esencial para conseguirlo. Eurecat se compromete a digitalizar la circularidad para ayudar a la sociedad y las empresas a tener éxito.