Ángel García es Responsable de Valorización de Eurecat. En esta entrevista nos explica las claves y etapas necesarias para llevar un nuevo producto tecnológico al mercado y las diferentes fases de este proceso.
¿Qué se entiende por valorización?
Es la actividad que contribuye a poner en valor la tecnología propia que desarrollamos en Eurecat fruto del esfuerzo constante que realizamos en investigación aplicada e innovación tecnológica en el centro.
Desde el área de valorización de Eurecat lideramos el proceso de identificación de los activos tecnológicos que se desarrollan en las Unidades Tecnológicas industriales, digitales y biotec y trabajamos para acercar estos activos propiedad del centro en el mercado. Lo hacemos mediante un proceso de maduración tecnológica que finaliza con el licenciamiento de la tecnología a un tercero o la creación de una EBT (empresa de base tecnológica), con el objetivo de que el rendimiento que se deriva revierta en seguir alimentando la actividad de innovación.
¿Qué importancia tiene la valorización para Eurecat?
Es parte fundamental de nuestra actividad dado que transferir innovación a las empresas para hacerlas más competitivas es nuestra misión principal; ya sea licenciando tecnología o mediante la creación de nuevas empresas y los derivados puestos de trabajo. Asimismo, esto fomenta el reconocimiento del talento del equipo de Eurecat.
¿Qué considera un activo?
Un activo tecnológico es por su titular un derecho patrimonial sobre los recursos futuros e inciertos que pueda generar en aplicarlo a los procesos productivos o en explotarlo para obtener un rendimiento económico o social. Dicho con palabras más sencillas, consideramos un activo tecnológico aquella tecnología propietaria a la que intuimos potencial para generar impacto positivo de tipo social, medioambiental o económico, por el hecho de aplicarla o explotarla. Su valor vendrá determinado por la medida de este impacto en cada caso.
¿Como enfocan las actividades de valorización?
Las actividades de valorización se enfocan, entre otras acciones, al detectar activos potenciales, la protección del activo desde un punto de vista de propiedad industrial e intelectual (PI), el reconocimiento de quienes lo han creado, la validación y aceptación del mercado, el desarrollo del producto o servicio, el establecimiento de acuerdos de pilotaje de la tecnología con early adopters y finalmente en la externalización del activo, es decir, su transferencia a un tercero a cambio de un retorno económico.
A partir de una actividad continua de Scouting (búsqueda de activos potenciales), y aplicando una metodología de selección propia de Eurecat, evaluamos su grado de madurez y seleccionamos anualmente un conjunto de activos a valorizar. Establecemos un plan de valorización que incluye la protección de la PI, la hoja de ruta de pilotaje y transferencia -a partir de las pruebas de concepto o prototipo disponibles- y la búsqueda y gestión de la financiación que requiere el proceso. Y, adicionalmente, la búsqueda de potenciales compradores, clientes y socios a los que interesan las tecnologías que desarrollamos.
Hay una actividad menos visible, pero tanto o más importante que cierra el círculo de valorización: velar por la aplicación de la normativa de propiedad industrial e intelectual de Eurecat. Tenemos en consideración el reconocimiento a las personas que han participado en la invención y la comercialización de la tecnología que se valoriza.
¿Qué se necesita para valorizar?
Buena tecnología, talento y entusiasmo!
Todo esto es posible gracias al trabajo que realizan las Unidades Tecnológicas de Eurecat en las diversas fases de valorización del activo de la mano del responsable de valorización correspondiente a cada etapa: Scouting, Protección de PI, Desarrollo de Producto y transferencia del activo (Digital, Industrial o Biotecnológico).
¿Cuáles han sido los últimos resultados de la valorización de los proyectos del centro?
En 2017 hemos gestionado un pipeline con 22 activos, de los cuales 7 iniciaban el proceso de valorización. Se ha transferido uno y otro ha abandonado.
También se han concluido, entre otros, la creación de la EBT Watener, sociedad participada que se dedica a comercializar una solución TIC para la gestión y operación inteligente del nexo agua-energía en las redes de distribución de agua, y el desarrollo tecnológico del dispositivo Tof Cuff. Este último es un manguito de tensión arterial para la correcta monitorización del neurobloqueig muscular en el proceso de desintubación de pacientes post-cirugía; que pasará ahora a la fase de comercialización.
Durante el 2018 prevemos gestionar 26 activos, de los que 10 son nuevos y prevemos transferir 7.
En cuanto a la PI, en 2017 se consiguió la concesión de 4 patentes de 6 posibles y en 2018 se prevé poder llegar a solicitar 17, además de seguir el mantenimiento de la cartera de patentes y marcas.
Cabe destacar, por último, que este año se incorporan activos que provienen de los centros de Manresa y Reus con un elevado potencial de valorización contribuyendo a fortalecer notables