Ayudar a las empresas a aumentar su competitividad y mejorar la gestión del agua, el suelo y el aire y los recursos asociados, mediante tecnologías muy diversas, incluyendo herramientas de monitorización, de tratamiento y de modelización. Así resume el director de la Unidad Tecnológica de Agua, Aire y Suelos de Eurecat (WAS en las siglas en inglés de Water, Air & Soil), Xavier Martínez, la esencia de su actividad, un ámbito en el que, destaca, cada vez las empresas piden más mejoras que les permitan ser más sostenibles, no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también económico y social. De acuerdo con su visión, dentro de unos años las depuradoras se transformarán en biofactorías, la tecnología digital permitirá hacer una mejor gestión del ciclo del agua y se extenderá mucho la reutilización, también para el consumo.

¿Como trabaja la Unidad Tecnológica de Agua, Aire y Suelos y cómo puede ayudar a las empresas?
Desde la Unidad de Agua, Aire y Suelos, desarrollamos y optimizamos nuevos procesos basados ​​en tecnología innovadora para mejorar la gestión que se hace de los recursos que obtenemos del agua, los suelos y el aire, al tiempo que minimizamos el impacto ambiental que la actividad humana tiene sobre estos. Esto lo hacemos a través de la investigación, el desarrollo y la innovación y utilizando una serie de tecnologías muy diversas. Entre estas se incluyen tecnologías innovadoras de tratamiento, pero también herramientas de monitorización y de modelización, entre otros, que nos permiten identificar los problemas, cuantificar su impacto sobre la actividad industrial y la sociedad y proponer soluciones que mejoren su gestión. Esto lo hacemos de diversas maneras, desde el estudio de la problemática y la identificación de propuestas de mejora, teniendo en cuenta el estado del arte actual, hasta el diagnóstico y optimización a escala real de procesos industriales. En medio, podemos validar las propuestas de mejora a escala de laboratorio, piloto o prototipo, de forma progresiva y minimizando el riesgo tecnológico y económico para la empresa.

¿Nos podrías dar algún ejemplo?
A nivel de proyectos, podríamos destacar uno de los últimos que hemos llevado a cabo con la empresa Aguas de Manresa y que nos ha permitido cubrir todas las etapas del ciclo previamente mencionadas, desde la identificación de oportunidades de mejora, la modelización de estas oportunidades, siguiendo para su validación a escala de laboratorio y terminando por el estudio de las mejoras a escala piloto y, incluso, optimizando la escala real. Esto lo hemos hecho estudiando la viabilidad técnico-económica de diferentes tecnologías de tratamiento innovadoras durante el proceso de potabilización, incluyendo tratamientos naturales y procesos avanzados de separación. También hemos ayudado a la empresa a desarrollar herramientas que les permitan mejorar la gestión de su red de distribución para maximizar la calidad del agua que sirven a sus usuarios finales. Parte de los resultados que se han obtenido de esta colaboración se materializarán en la nueva planta de tratamiento de agua potable que Aguas de Manresa construirá en los próximos años.

Cada día hay más concienciación sobre la importancia de la sostenibilidad desde el punto de vista social y empresarial, ¿en qué aspectos se nota más esta sensibilización?
La visión que tiene la sociedad sobre el uso de los recursos naturales ha cambiado radicalmente en los últimos años y sigue evolucionando. Las empresas cada vez piden, además del factor económico, que los aportes mejoras que les permitan ser más sostenibles desde el punto de vista ambiental y social. Por ejemplo, en el caso del agua, cada vez las empresas están más concienciadas por el uso que hacen. No únicamente por un tema ambiental, sino que también son conscientes de las consecuencias que puede tener para su negocio la escasez del agua en un futuro. Por eso deben desarrollar o poner en práctica estrategias que les permitan hacer un uso más eficiente de este recurso. Lo mismo ocurre con el suelo y el aire, es decir, la normativa cada vez es más exigente y las empresas tienen más claro que deben implementar procesos de producción más respetuosos con estos vectores ambientales y de los recursos que se extraen , para minimizar el coste derivado de su gestión, para adaptarse a futuros cambios normativos que puedan hacer peligrar su negocio o, sencillamente, para que el consumidor lo pide.

Actualmente se habla mucho de economía circular. ¿Qué es este concepto y cómo se aplica al agua, el suelo o el aire?
La economía circular consiste en pasar de un modelo lineal de consumo, es decir, de coger el producto del medio natural, utilizarlo, tratarlo y devolverlo al medio natural, a un modelo circular que consiste en tratar los recursos una vez utilizados para aprovecharlos en el mismo o en otros procesos, cerrando el círculo. Así, en un mundo ideal, no deberíamos tomar productos del medio natural, sino que se regenerarían todos los recursos que utilizamos y no sólo evitaríamos el agotamiento de recursos no renovables, como el petróleo, sino que también aumentaríamos la disponibilidad de aquellos que sí lo son, como el agua. El agua es precisamente uno de los casos más evidentes en la aplicación de la economía circular ya que, no sólo podemos reutilizar la propia agua, sino que también podemos recuperar los recursos que le aportamos durante su uso. Por ejemplo, los nutrientes como el nitrógeno y el fósforo. Si en lugar de eliminarlos como hacen los procesos actuales, los recuperamos, los podemos volver a utilizar para la agricultura en lugar de fertilizantes de origen no renovable. O por ejemplo transformar la materia orgánica del agua residual, en biocombustibles como el biogás o, incluso, bioplásticos. En el caso del aire y el suelo pasa lo mismo, emitimos recursos a estos medios que podríamos recuperar. Por ejemplo, las emisiones de gases con como el amoniaco, que también es un nutriente, que se podría recuperar y volver a usar.

Este mes se celebra el Día Mundial del Agua, ¿cuáles son las tendencias más destacadas en el ámbito de la gestión del agua?
Por un lado, la incorporación de la economía circular en la gestión del agua. Como hemos explicado, esto implica recuperar y reutilizar la propia agua, pero también los recursos que lleva asociada, como puede ser la energía, los nutrientes, compuestos de valor añadido o reactivos, en el caso de procesos industriales, entre otros. Por otra parte, una tendencia que va muy ligada a la calidad. Cada vez hacemos un uso más intensivo de este recurso y descubrimos que es receptor de numerosos contaminantes. Al mismo tiempo, las normativas son cada vez más exigentes y, por tanto, hemos de asegurar una mejor calidad del agua en todos los aspectos, tanto en el agua potable como en el agua que enviamos al medio natural. Esto implica desarrollar y aplicar técnicas cada vez más específicas para, no sólo eliminar los contaminantes de interés, sino asegurar la calidad durante todo el ciclo. Y el tercer gran punto es la obtención de información útil que permita hacer una mejor gestión. En este aspecto las tecnologías digitales como la inteligencia artificial nos abren la puerta a poder gestionar el gran volumen de datos que se genera en todo el ciclo del agua y obtener información que sea valiosa para poder gestionar mejor el recurso.

¿Te atreverías a hacer un pronóstico de cambios que podemos ver en los próximos años?
En 5-10 años yo creo que empezaremos a ver como las depuradoras se transforman en biofactorías, es decir, las depuradoras de agua serán plantas productoras de recursos, la propia agua y nutrientes, energía, plásticos, etc. También veremos, cada vez más, como la tecnología digital nos permitirá hacer una mejor gestión del ciclo del agua y, no sólo eso, sino que se generarán nuevos servicios basados ​​en los datos que se obtengan del ciclo del agua, por ejemplo, se podrá avisar de una fuga de agua a partir del consumo. Esto ya se empieza a hacer, pero se irá más allá. Ya hay proyectos europeos que están investigando temas epidemiológicos en base a la composición del agua residual. Y por último, para hacer frente a la falta de disponibilidad del recurso, se extenderá aún más la reutilización del agua, más allá de los usos actuales y llegando a que una parte del agua potable sea agua regenerada