En un contexto global marcado por la necesidad de combatir la contaminación y preservar los recursos naturales, la biorremediación emerge como una tecnología clave para restaurar entornos degradados.

Esta tecnología ambiental, basada en el uso de microorganismos, ofrece soluciones efectivas y respetuosas con el medio ambiente para abordar problemas como la contaminación de suelos, aguas y sedimentos. Su potencial para transformar sectores como la gestión ambiental y la protección de los ecosistemas la convierte en una pieza esencial para avanzar hacia un futuro más sostenible.

¿Qué es la biorremediación y qué papel juegan los microorganismos?

La biorremediación es un proceso biotecnológico que utiliza microorganismos, como bacterias, hongos o microalgas, para degradar sustancias contaminantes presentes en el medio ambiente.

Estos organismos vivos actúan como «limpiadores naturales» que metabolizan compuestos tóxicos, como hidrocarburos derivados del petróleo y otros contaminantes orgánicos, y los transforman en sustancias menos perjudiciales o completamente inertes. Esta técnica se puede aplicar directamente al lugar contaminado (in situ) o en instalaciones controladas (ex situ), ofreciendo una gran versatilidad para abordar diferentes tipos de contaminación.

Este método destaca por ser una alternativa sostenible a los tratamientos químicos o térmicos, ya que aprovecha procesos biológicos naturales y minimiza el impacto ambiental. Organizaciones como la Agencia Europea de Medio Ambiente han reconocido la biorremediación como una solución viable para restaurar ecosistemas sin generar residuos secundarios ni consumir grandes cantidades de energía.

Biorremediación con microorganismos versus técnicas convencionales

Las técnicas tradicionales de descontaminación, como el tratamiento térmico de suelos contaminados o el uso de productos químicos, a menudo son costosas, requieren un alto consumo energético y pueden alterar significativamente los ecosistemas.

En contraste, la biorremediación aprovecha la capacidad natural de los microorganismos para degradar contaminantes, ofreciendo un enfoque más respetuoso con el medio ambiente y económicamente más asequible. Este proceso se puede optimizar mediante técnicas como la bioaumentación, que introduce microorganismos seleccionados para una transformación metabólica específica, o la bioestimulación, que mejora las condiciones ambientales para favorecer la actividad de los microorganismos presentes.

Esta metodología permite tratar una amplia gama de contaminantes, desde la eliminación de hidrocarburos derivados del petróleo o disolventes organoclorados hasta la movilización de metales pesados como el mercurio o el cadmio.

Además, la biorremediación no solo elimina los contaminantes, sino que también puede contribuir a la regeneración de los ecosistemas, mejorando la salud del suelo en términos de fertilidad y contenido de materia orgánica, así como la calidad del agua subterránea y superficial.

Un nuevo horizonte para la gestión ambiental y de residuos

La biorremediación ofrece oportunidades transformadoras para abordar retos ambientales globales. En el ámbito de la gestión de residuos, esta tecnología permite tratar efluentes industriales y recuperar suelos contaminados por actividades mineras o industriales. También juega un papel clave en la protección de recursos hídricos, eliminando contaminantes orgánicos y nutrientes excesivos de las aguas residuales.

Además, su aplicación en la restauración de ecosistemas degradados contribuye a preservar la biodiversidad y a garantizar la seguridad de las zonas afectadas para usos futuros.

Desde el punto de vista ambiental, la biorremediación reduce significativamente el impacto ambiental en comparación con los métodos convencionales. Es capaz de disminuir hasta un 80% las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la descontaminación, a la vez que promueve la economía circular al generar subproductos útiles, como biomasa o compuestos bioactivos, a partir de residuos contaminantes.

En este sentido, para que la biorremediación se consolide como una herramienta transformadora, es esencial trasladar los descubrimientos científicos a soluciones prácticas y escalables para la industria.

Biorremediación aplicada: tecnologías sostenibles para recuperar suelos y aguas contaminadas

Eurecat lidera este esfuerzo mediante proyectos innovadores que combinan microbiología e ingeniería para desarrollar procesos de biorremediación más eficientes y sostenibles.

Nuestro objetivo es crear soluciones que no solo resuelvan problemas ambientales, sino que también sean viables para las empresas y tengan un impacto positivo en la sociedad

Xavier Martínez Lladó, responsable de la Unidad Tecnológica de Agua, Aire y Suelos de Eurecat.

Hongos y bacterias para recuperar suelos contaminados

Uno de los proyectos más destacados es LIFE MySOIL, que ha explorado el uso de hongos para degradar hidrocarburos derivados del petróleo en suelos contaminados. Este proyecto ha combinado la actividad biológica de los hongos con sustratos orgánicos para acelerar los procesos de descontaminación, reduciendo tanto el tiempo como los costes en comparación con los métodos convencionales.

Los resultados de LIFE MySOIL han demostrado que los hongos pueden ayudar a recuperar suelos contaminados en condiciones reales. En tres pruebas piloto en España, Francia e Italia, la tecnología logró reducir entre un 40% y más de un 70% los hidrocarburos del petróleo presentes en el suelo. Además, el tratamiento mejoró la salud del suelo y redujo el impacto ambiental y los costes respecto a técnicas más intensivas, como la desorción térmica.

LIFE MySOIL ha demostrado el potencial de la actividad conjunta de bacterias y hongos para abordar problemas complejos como los derrames de petróleo, con un enfoque que prioriza la sostenibilidad y la economía circular

—Carme Bosch, responsable de línea de investigación en suelos y aguas subterráneas de Eurecat.

Más recientemente, LIFE InBioSoil da un paso adelante en la descontaminación de suelos con una tecnología de biorremediación aplicada directamente al subsuelo y sin necesidad de excavar ni transportar el suelo contaminado. El proyecto pone a prueba la inyección a baja presión de hongos y bacterias específicas capaces de degradar hidrocarburos derivados del petróleo.

Este enfoque reduce contaminantes, costes, residuos y emisiones respecto a los tratamientos convencionales, y abre la puerta a una restauración del suelo más sostenible y menos invasiva.

Microalgas para tratar aguas subterráneas

En el ámbito del agua, LIFE SPOT ha ampliado el alcance de las soluciones biológicas con una tecnología basada en biofiltros de microalgas y filtración con corcho para eliminar nitratos y pesticidas de las aguas subterráneas.

A diferencia de la ósmosis inversa, que a pesar de ser eficiente genera residuos de salmuera difíciles de gestionar, especialmente en zonas aisladas, la tecnología desarrollada en el proyecto LIFE SPOT transforma los contaminantes en biomasa aprovechable para usos como fertilizantes o biogás.

Así, se posiciona como una alternativa circular, autosuficiente y económicamente competitiva para garantizar agua de calidad en áreas rurales o con infraestructura limitada.

Retos y perspectivas de futuro

A pesar de su enorme potencial, la biorremediación aún tiene que afrontar varios retos para consolidarse como una tecnología plenamente integrada en la industria y la sociedad. Uno de los principales obstáculos es la escalabilidad, ya que los procesos biológicos pueden ser más lentos que los métodos convencionales y requieren condiciones específicas para ser efectivos.

Además, la variabilidad de los contaminantes y de los entornos afectados exige soluciones adaptadas, lo que puede incrementar los costes iniciales. Sin embargo, los avances en tecnologías como la metagenómica y la inteligencia artificial están ayudando a superar estas barreras, mejorando la eficiencia y reduciendo los costes.

Otro reto es la percepción pública y la regulación. En algunos países, el uso de microorganismos modificados genéticamente puede generar reticencias, y las normativas estrictas pueden limitar la aplicación de estas tecnologías. Según el World Economic Forum, garantizar la educación de los consumidores y establecer marcos regulatorios claros será clave para que la biorremediación alcance su máximo potencial.

La biorremediación no es solo una revolución científica, sino una herramienta estratégica para abordar grandes retos ambientales: combatir la contaminación, preservar los recursos naturales y promover un modelo de desarrollo sostenible.