La demanda de materiales críticos “aumentará exponencialmente a medida que se vayan abandonando los combustibles fósiles y se adopten sistemas de energía limpia que permitan descarbonizar nuestra economía”, según ha puesto de relieve el director del Área de Sostenibilidad del centro tecnológico Eurecat, Miquel Rovira, con motivo de su participación en el Congreso Internacional de Acción Climática (CIACC 2026), que ha tenido lugar esta semana en Santander.

La transición ecológica “requiere una producción elevada de baterías, paneles solares, imanes permanentes y otras tecnologías que necesitan materiales críticos, recientemente denominados materias primas fundamentales por la Unión Europea”, señala Miquel Rovira.

Para hacerlo posible, especifica, “será esencial avanzar hacia un modelo de economía circular”, dado que “la circularidad de los materiales críticos permite alargar la vida útil de unos recursos estratégicos que son clave para la mitigación del cambio climático”.

Al mismo tiempo, “el uso circular de estos recursos también reduce las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a su extracción y procesamiento”, de forma que “se consigue un doble beneficio en favor de la mitigación del cambio climático”, remarca el director del Área de Sostenibilidad de Eurecat.

El Congreso Internacional de Acción Climática ha reunido en Santander el 1 y el 2 de julio a expertos internacionales en sostenibilidad, descarbonización y transición energética. En representación de Eurecat, han participado Miquel Rovira, con la ponencia “Disponibilidad y Circularidad de los materiales estratégicos”, centrada en la disponibilidad de recursos críticos y en el papel de la economía circular para reducir el impacto ambiental y mejorar la eficiencia de los procesos productivos, y el responsable de Tecnologías de IA para el sector energético y agroalimentario de Eurecat, Pol Torres, que ha intervenido en la mesa redonda de la sesión que ha llevado por título “Impactos positivos de la inteligencia artificial en la sostenibilidad”.

Recuperación de materias primas fundamentales para avanzar en las cadenas de suministro estratégicas para Europa

Eurecat ha ensayado nuevas tecnologías para recuperar materias primas fundamentales procedentes de residuos electrónicos, baterías o a partir de los efluentes generados en las plantas de desalinización para dar una nueva vida a estos elementos y avanzar en las nuevas cadenas de suministro estratégicas para Europa.

Ante esta necesidad, ha desarrollado nuevas soluciones para la recuperación de materias primas críticas, entre ellas las tierras raras como el neodimio, a partir de imanes presentes en residuos electrónicos, en un contexto en el cual no existe en Europa ningún productor de este elemento procedente de fuentes primarias.

En esta búsqueda para disponer de nuevas fuentes de materias primas críticas, Eurecat participa en el desarrollo de un nuevo proceso para la recuperación de materiales y minerales de alto valor, como el litio o el magnesio, entre otros, procedentes de los efluentes generados en las plantas de desalinización del agua del mar.

Por otro lado, Eurecat ha testado y desarrollado nuevos procesos de hidrometalurgia sostenible, basados en el uso de reactivos y procesos de menor impacto ambiental y con un mejor retorno económico, para recuperar productos de valor y materias primas estratégicas, como el litio, el manganeso, el níquel y el cobalto, de residuos electrónicos y baterías.

Asimismo, ha participado en el desarrollo de un modelo de economía circular basado en la valorización de escorias de aluminio como fuente alternativa de materias primas secundarias, favoreciendo su reincorporación en nuevas aleaciones de aluminio para sectores como la automoción.

Las tierras raras, esenciales para una amplia variedad de aplicaciones

Las tierras raras son consideradas materias primas fundamentales estratégicas en Europa, junto con el litio, el cobalto, el níquel y el cobre, entre otros, porque son esenciales para una amplia variedad de aplicaciones, desde las energías renovables y la movilidad eléctrica hasta la electrónica de consumo, las telecomunicaciones, la industria avanzada, la defensa y la salud, entre otros ámbitos.

Actualmente, la Unión Europea importa el 95 por ciento de las tierras raras que consume, mientras que las tasas de reciclaje son inferiores al 1 por ciento. Ante esta situación, Europa plantea que al menos un 25 por ciento de la demanda anual de materias primas críticas tendrá que ser cubierta mediante reciclaje interno en 2030.