
El Dr. Carles Ibáñez, director de la Línea de Cambio Climático de Eurecat, ha asumido la dirección científica del Centro en Resiliencia Climática (CRC), que trabajará de forma coordinada con las instituciones de investigación, los agentes sociales y económicos, el tejido empresarial y las administraciones públicas, para sumar capacidades en la mitigación y adaptación al cambio climático. En esta entrevista, comparte algunos de los ejes que vertebran la tarea del CRC, así como sus objetivos y principales proyectos.
¿Qué vínculo tiene el Centro en Resiliencia Climática con el Delta del Ebro?
La sede principal de la Línea de Cambio Climático de Eurecat se ha decidido ubicar en Amposta porque el Delta del Ebro es un lugar muy amenazado por los efectos del cambio climático, un lugar con una gran necesidad de desarrollar investigación aplicada y soluciones para la remediación y la adaptación, para aumentar la resiliencia de este espacio natural y humano que es tan importante y representativo para Cataluña y, a la vez, laboratorio donde ver estos efectos anticipados del cambio climático en una zona costera, que se pueden extrapolar después a otros lugares de Cataluña y a cualquier otro lugar.
¿Qué aporta el Centro en Resiliencia Climática?
Pensamos que la iniciativa es muy necesaria para el país, dada la vulnerabilidad tan grande que tiene Cataluña, no sólo la costa, sino también otros territorios con características climáticas, geográficas, sociales y económicas diferentes y, por tanto, con efectos y consecuencias también diferentes.
¿Cuáles son los principales objetivos que impulsará el CRC?
El objetivo estratégico del nuevo centro es convertirlo en referente en Cataluña y también a nivel internacional en resiliencia climática. Esto significa tanto aspectos de adaptación al cambio climático como de mitigación, de reducción de los efectos, actuando sobre algunas de las causas. Es la combinación de estos dos factores que, de hecho, nos puede permitir avanzar hacia esta transición ecológica y hacia el desarrollo de soluciones basadas en la tecnología, en la ciencia, con el co-diseño de la sociedad, junto con todos los agentes territoriales y del mundo empresarial y de las administraciones. El objetivo es avanzar hacia este nuevo modelo social basado en la economía circular y, por tanto, adaptado al cambio climático, intentando ir a la raíz del problema para detenerlo.
Además de cubrir actividades de investigación aplicada, es muy importante la parte de innovación, de transferencia a las empresas, a la sociedad y también todos los aspectos de comunicación y de formación que en esta temática de la emergencia climática entendemos que son fundamentales.
¿Cómo se articulará la iniciativa?
Esta nueva iniciativa del Centro en Resiliencia Climática está coordinada por Eurecat, pero está impulsada de forma colegiada por diversas instituciones y, desde el principio, hay dos instituciones que juegan un papel importante, que son la Universidad Rovira y Virgili, por la vertiente de conocimiento, y también del Ayuntamiento de Amposta, como administración pública donde se ubica el centro y ubicada también en el Delta del Ebro.
En conjunto, el Centro en Resiliencia Climática cuenta como socios promotores con la Generalidad de Cataluña, el Ayuntamiento de Amposta, el Consorcio de Políticas Ambientales de las Tierras del Ebro (COPATE), el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), la Fundación Catalunya la Pedrera, la Fundación Empresa y Clima, el Observatorio del Ebro, SEO/BirdLife y la Universidad Rovira i Virgili.
¿Qué tipos de proyectos se llevarán a cabo en el Centro en Resiliencia Climática?
El concepto de resiliencia climática incluye un poco las dos caras de la moneda relacionadas con la emergencia climática y con la respuesta que debemos dar como sociedad, que son la adaptación y la mitigación. Por un lado, la adaptación que es inevitable, dado que ya tenemos efectos importantes, yo diría, graves del cambio climático y que se están acelerando. Por lo tanto, la adaptación debemos intentar hacer bien y de forma eficiente y rápida. Pero evidentemente, la adaptación tiene un límite. Si no conseguimos ir a la raíz del problema y hacer mitigación y reducción de emisiones, no solucionaríamos el problema. En esta línea, la idea y el objetivo es trabajar las dos cosas. En muchos casos las sinergias son evidentes y los proyectos y las soluciones deben intentar incluir estos dos componentes en la medida de lo posible, de forma separada o de forma conjunta.