La concienciación hacia el calentamiento global dió pie al establecimiento del Día de la Tierra, una fecha que se celebra cada 22 de abril desde 1970 para poner de relieve la interdependencia entre todos los ecosistemas y los seres vivos que los habitamos. Aunque todavía hay mucho trabajo por hacer, tanto desde el punto de vista de los procesos de fabricación como de la sensibilización social, los consumidores compramos cada vez más en clave medioambiental y valoramos mucho que los productos y servicios sean respetuosos con el entorno, dentro de una tendencia creciente de estilo de vida que sitúa en un primer plano la preocupación por la salud del planeta y el bienestar de las personas, acentuada a raíz de la pandemia del Covid-19.

En un contexto de escasez creciente de materias primas, esta sensibilidad es fundamental para avanzar en la investigación y la innovación tecnológica para aumentar la sostenibilidad y la competitividad de las empresas, en ámbitos que van desde una mejor gestión del agua, la visión de los residuos como recursos y la configuración de sistemas energéticos más eficientes y renovables, sin olvidar el aire y la calidad de los suelos entorno en los que vivimos.

A este respecto, se calcula que la aplicación de los principios de la economía circular puede llegar a favorecer hasta un 45 por ciento de reducción en las emisiones implicadas en los procesos de producción y de consumo, por lo que constituyen una estrategia clave en la mitigación ante el cambio climático, junto con la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a la producción energética.

Las opciones de mejora en este campo vienen también de incorporar el ecodiseño en las etapas iniciales de concepción de nuevos productos, de promover nuevos modelos de uso que prolonguen al máximo su recorrido y de la recuperación de valor al final de la vida. Paralelamente y con el fin de alcanzar la neutralidad climática lo antes posible, es necesario impulsar la transición energética con el cambio del modelo hacia energías renovables, la electrificación de la movilidad con origen renovable y la eficiencia energética de los edificios entre otros. Se trata de actividades con las que estamos profundamente implicados, a través de la participación en iniciativas relacionadas con el impulso de hidrógeno verde, como es la Plataforma del Hidrógeno Verde Cataluña; con la fabricación de baterías para el vehículo eléctrico más eficientes y sostenibles, con proyectos pioneros a nivel europeo o con la implementación de nuevas tecnologías para potenciar la descarbonización de las edificaciones, entre otras muchas iniciativas y desafíos ante los que Eurecat genera soluciones innovadoras, trasladando también a las empresas estas metodologías y tecnologías que son ya factores clave de su competitividad y que, además de retos, pueden generar nuevas oportunidades de negocio.

Con el fin de calcular la estimación de la ganancia ambiental de los procesos de innovación tecnológica que desarrollamos, desde Eurecat aplicamos la metodología de análisis del ciclo de vida, que permite cuantificar las emisiones de dióxido de carbono evitadas en cada proyecto además de otros parámetros de impacto ambiental, con el propósito de obtener nuevos datos que optimicen nuestros procesos y productos y que ayuden a mitigar el cambio climático. En este sentido, generalizar y difundir la estimación de la ganancia ambiental en ámbitos como la producción, el consumo o la movilidad permitiría disponer de más información para ayudar a frenar las emisiones de dióxido de carbono y nos empodera a todos a nivel individual y colectivo en nuestras decisiones, uno de los puntales de la revolución verde que estamos viviendo.

Xavier Torra
Presidente de Eurecat