El Castillo de Montjuïc acoge hasta el próximo 10 de enero la exposición «BARCELONA 1992, Treinta años después», organizada por el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB) del Ayuntamiento de Barcelona y dirigida y coordinada por el centro tecnológico Eurecat y ALS, con motivo del trigésimo aniversario de los Juegos Olímpicos de Barcelona, un evento clave para la transformación de la montaña de Montjuïc y del conjunto de la ciudad, que la situó en el mapa internacional.
La muestra, comisariada por Sergi Picazo, ocupa las salas 18 y 19 del Castillo y propone un recorrido histórico desde los inicios de la década de los ochenta en los que se gestó la candidatura hasta la celebración de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, y un espacio de reflexión con el objetivo de hacer una lectura de la herencia olímpica transcurridos 30 años, a partir de la mirada de las generaciones posteriores.
La organización de los Juegos se planteó como palanca de transformación de la ciudad y de la montaña de Montjuïc que debía ser su epicentro. Barcelona, que iniciaba sus primeros pasos en democracia, tenía grandes carencias urbanísticas y de equipamientos y, hasta entonces, a pesar de ser una histórica ciudad portuaria del mediterráneo, vivía de espaldas al mar.
A partir de 1986, cuando se designó Barcelona como sede para acoger los Juegos, se iniciaron las actuaciones para modificar el aspecto urbanístico de la ciudad, así como para la construcción y modernización de equipamientos deportivos e intervenciones relevantes en el ámbito de la movilidad, las comunicaciones y el sistema de saneamiento, produciéndose una importante transformación de la ciudad.
La exposición «BARCELONA 1992, Treinta años después» plantea una estructura que invita al visitante a reflexionar sobre cómo ha cambiado la ciudad desde que se convirtió en olímpica, así como los años previos a la celebración de los Juegos y el impacto en el modo de vivir de los ciudadanos.




