Miquel Rovira es director del Área de Sostenibilidad de Eurecat. Participa en la dirección tecnológica del nuevo Centro en Resiliencia Climática (CRC), un referente para impulsar la investigación y la innovación en la adaptación a la emergencia climática, buscando soluciones transformadoras para transitar hacia el desarrollo sostenible y la digitalización. En esta entrevista nos presenta algunos de los retos del CRC y de la investigación e innovación en el cambio climático.

¿Por qué se ha creado el Centro en Resiliencia Climática?

El Centro en Resiliencia Climática (CRC) se crea para impulsar la tecnología y el conocimiento como herramientas para afrontar la emergencia climática, uno de los principales retos de la humanidad. Se trata de una situación que requiere una simbiosis científico-tecnológica muy grande. No podemos hacerlo solos y en Eurecat impulsamos esta iniciativa junto con el Ayuntamiento de Amposta y la Universidad Rovira i Virgili. Contamos también como socios promotores con la Generalitat de Cataluña, el Consorcio de Políticas Ambientales de las Terres de l’Ebre (COPATE), el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones forestales (CREAF), la Fundación Cataluña La Pedrera, la Fundación Empresa y Clima, el Observatorio del Ebro y SEO/BirdLIfe.

¿Cuáles son los principales objetivos que impulsará el CRC?

El CRC quiere liderar la resiliencia climática y desarrollar herramientas metodológicas y tecnologías innovadoras para afrontarlo. Esto implica realizar investigación e innovación de excelencia y ser referentes en transferencia de conocimiento para administraciones, empresas y la ciudadanía.

Es fundamental difundir la problemática del cambio climático, por eso la divulgación tiene una especial relevancia en este proyecto. Es necesario llegar a toda la sociedad para explicar cómo adaptarnos y también hacer un acompañamiento en la implantación de todas las estrategias impulsadas por agendas locales, nacionales e internacionales.

¿Qué tipos de proyectos se llevan a cabo?

El problema es de tal magnitud que la colaboración entre instituciones públicas, centros de investigación, empresas, ciudadanía y ciudades es esencial porque para cada reto es necesario encontrar soluciones a medida. También para tomar soluciones, lo que debe hacerse científicamente con la ayuda de la tecnología.

Por otro lado, desde el CRC también se ejecutan proyectos de investigación. Actualmente el CRC participa en dos grandes proyectos europeos: IMPETUS, coordinado por Eurecat y con 32 socios europeos de 9 países, que desarrolla los llamados “adaptation pathways” que deben ser una especie de hojas de ruta de adaptación al clima basadas en la gestión dinámica de la información y que se aplican a 7 regiones bioclimáticas de Europa entre ellas la línea de costa catalana; y REST-COAST, centrado en la restauración ambiental mediante soluciones basadas en la naturaleza. Éste último está liderado por la UPC con participación de entidades europeas y tiene por objetivo reducir los riesgos costeros, mejorar la biodiversidad y secuestrar carbono para mitigar los efectos del cambio climático. Estos tipos de proyectos europeos incluyen demo-sites, sitios demostrativos representativos de retos concretos que se investigan durante el proyecto y para extraer conclusiones que pueden extrapolarse.

El CRC también está abierto a proyectos a menor tamaño. Los proyectos deben ser flexibles y ágiles para encajar cada reto. Por ejemplo, las empresas de carácter industrial vulnerables al cambio climático que quieran incrementar su resiliencia climática pueden encontrar respuesta al CRC a través del análisis de las vulnerabilidades  de sus cadenas de suministro, los riesgos físicos a los que están expuestos y establecimiento de roadmaps de descarbonización.

¿Cuáles son los principales retos en resiliencia climática de Cataluña?

Cataluña aunque es un país pequeño, tiene una gran variedad climática marcada por un relieve muy diverso y un litoral mediterráneo muy largo, lo que hace que los retos sean también variados. El mediterráneo es una zona especialmente vulnerable: podemos señalar la subida del nivel del mar y las lluvias irregulares que implican alteraciones en la línea de la costa e inundaciones. También habrá que hacer frente a una probable escasez de agua ya un incremento de incendios forestales que serán más rápidos, intensos y devastadores, puesto que están cambiando sus patrones. De hecho, se habla ya de incendios de sexta generación. Además, es necesario añadir la afectación a la salud de las personas ya la salud del medio natural, es decir la biodiversidad.

Por otra parte, Cataluña debe disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero a través de la transición energética hacia un sistema de energías renovables, la movilidad eléctrica y la economía circular entre otros. En Cataluña, los sectores productivos como la industria, el turismo, la agricultura también tendrán que adaptarse al cambio climático además de contribuir a su mitigación. Eurecat tiene un papel muy relevante, ya que puede ayudar a estos sectores productivos a innovar por no perder su competitividad.

¿Cómo puede ayudar a la investigación científico-tecnológica a minimizar los efectos del cambio climático?

Dado que los efectos del cambio climático ya son manifiestos, nos hemos adaptado a una nueva realidad. La investigación y la tecnología son claves en la adaptación y en la toma de decisiones, será necesario adaptar cada sector productivo y cada región al cambio climático. A menudo nos encontraremos en situaciones aparentemente contradictorias. Por ejemplo, si el cambio climático empeora la calidad del agua porque sube la temperatura como es el caso de la zona mediterránea, habrá que incrementar los procesos de tratamiento y gastar más energía. La adaptación será contradictoria con la mitigación.

Tenemos problemas específicos interconectados entre ellos y es necesaria una visión global para abordarlos. Además, es fundamental el desarrollo de indicadores con una potente base científica que ayuden a medir el progreso de la resiliencia climática.

¿Qué ámbitos de investigación científica pueden ayudar a mitigarlo?

Tenemos tres grandes ejes: dejar de emitir gases de efecto invernadero migrante hacia las energías renovables y por otra parte, es necesario promover la Economía Circular en todos los sectores productivos a través del eco-diseño, el uso óptimo de productos y servicios y la recuperación de valor cuando se llega al final de vida de los productos. La circularidad contribuye también de una forma muy significativa a reducir los gases de efecto invernadero.

Por ejemplo, si no reciclamos el aluminio estamos forzando a extraer más de la naturaleza y tratarlo en un proceso muy costoso que consume mucha energía. Reciclando también consumiremos energía, pero evitaremos las etapas de producción que más energía consumen. Por último, las mejoras e innovaciones en la gestión agrícola y ganadera y del medio natural en general también contribuirán a la mitigación del cambio climático.

¿Qué vínculo tiene el CRC con el Delta del Ebro?

El Centro en Resiliencia Climática (CRC) nace en Amposta y tiene un vínculo muy importante con el Delta por ser la zona de Cataluña más vulnerable al cambio climático. No le llegan sedimentos debido a los embalses que hay en el río Ebro, sufre subsidencia, es decir tendencia a que se hunda el terreno en un contexto de subida del nivel del mar, pérdida de biodiversidad, estrés hídrico y salinización afectando negativamente a las actividades económicas y los ecosistemas naturales. Por tanto, es la cota 0 de Cataluña y una de las áreas donde hay afectación directa por el cambio climático.

El CRC no limita sus actividades al Delta, pero también queremos ser útiles para exportar y replicar soluciones a cualquier lugar del mundo donde tenga sentido implantarlas.

¿Cuáles son las fortalezas de Eurecat en apoyo a la resiliencia climática desde el punto de vista de la ciencia y la tecnología?

El cambio climático es un problema complejo que requiere un abordaje holístico. En Eurecat somos expertos en tecnologías híbridas, en enfoques multitecnológicos y diferentes ámbitos de investigación que pueden cruzarse como es en este caso la sostenibilidad, la digitalización, la biotecnología o las tecnologías industriales que combinadas aportan soluciones a los retos que se plantean y tener una rápida implementación. El tiempo nos va en contra.

Eurecat con el CRC puede acelerar la implantación de soluciones de alcance exponencial. Además, tenemos espíritu colaborativo y muchas alianzas en el territorio. En este sentido, el CRC también trabajará en el formato Living Lab para habilitar un vínculo más fuerte con los enclaves donde trabaje para que las soluciones lleguen lo más rápido posible a implantarse. De hecho, ya se ha iniciado un Living Lab en el Delta del Ebro en el marco del proyecto de Especialización y Competitividad (PECT) Ebro Bioterritorio que pretende favorecer la transición sistémica, hacia un modelo de explotación sostenible del capital natural .