La sequía preocupa a la ciudadanía, ya es la principal inquietud en Catalunya, según el resultado reciente de un barómetro de opinión. Las proyecciones en el contexto climático actual, junto al crecimiento de la población y la actividad económica, nos obligan como sociedad a gestionar el agua de forma más innovadora y estratégica.
Siempre hemos tenido sequías, en Cataluña y en todas partes. Pero con una alta probabilidad sufriremos más frecuentes y prolongadas, y los efectos de unas temperaturas más elevadas ya agudizan sus efectos aumentando, por ejemplo, la evaporación. El cambio climático nos depara un futuro en Cataluña con aproximadamente una disminución del 20% de los recursos hídricos para 2050.
Las sequías no se pueden prevenir, pero sí que la tecnología es clave para adaptarnos a ellas. De hecho, contamos con casos de éxito innovadores, en los que Eurecat ha estado implicado cerrando el ciclo del agua, haciéndolo circular y aportando excelencia, neutralidad y vanguardia tecnológica, en definitiva, confianza. La reutilización de agua del polo químico de Tarragona que alcanza ya un 20%, y que será del 40% en unos años, donde hemos participado con numerosos proyectos de investigación y de innovación, el nuevo esquema de reutilización potable indirecta del río Llobregat que abastece el área de Barcelona formando parte del panel de expertos, la reutilización en la ciudad de Sabadell y tantos otros casos más lejanos y donde, desde el Mediterráneo, puede parecer que el agua está en exceso, como el parque olímpico de Londres o la zona de Vendée, en la costa atlántica francesa, entre otros.
La gestión inteligente del agua ha llegado para quedarse, el empuje que se está cogiendo ante la situación actual debe ser imparable. Definitivamente, la circularidad debe guiar los cursos de agua: planificación, eficiencia y recursos alternativos, como la reutilización y la desalinización, son la clave. Como ocurre a menudo en muchos retos ambientales, la hibridación tecnológica da la gran solución.
Pero la circularidad no es el único principio que debe regir el nuevo ciclo del agua y es que estamos ante una crisis con vínculo directo con otras crisis, como la energética. El ciclo del agua circular requiere mucha energía y debe ser neutral en emisiones de gases de efecto invernadero, por tanto, debe nutrirse de energía renovable y, a la vez, la transición energética necesita mucha agua, que obviamente debe ser lo más circular posible. Y también es necesario tener en cuenta la crisis relacionada con la presión que reciben los ecosistemas hoy en día y que les afecta. Por tanto, el nuevo ciclo del agua también debe proteger y potenciar la biodiversidad que nos garantizará los servicios ecosistémicos que hacen falta para el progreso económico y el bienestar de la sociedad. La consecución de un reto no debería perjudicar a otros, de hecho, cuando se buscan sinergias entre los desafíos es cuando más lejos se llega.
En Eurecat tenemos los ingredientes tecnológicos y los conocimientos sectoriales para seguir contribuyendo a hacer posible un ciclo del agua circular, pero también debe ser neutral en emisiones y potenciador de la biodiversidad. Por eso, será clave adaptarse a la escala que cada reto demanda, desde la gestión del agua en las empresas hasta la visión global de una cuenca hidrográfica.
Miquel Rovira
Director del Área de Sostenibilidad de Eurecat