El centro tecnológico Eurecat participa en la Red NeurOmics, que estudia cómo la alimentación puede influir en la memoria, la atención y el estrés, a fin de poder analizar y validar el efecto de ingredientes y alimentos en la salud cognitiva.

En los últimos años, diferentes estudios han señalado que determinados compuestos bioactivos o ingredientes podrían estar relacionados con funciones como la memoria, la atención o la respuesta al estrés. Sin embargo, demostrar estos efectos de forma clara y trasladarlos a productos concretos sigue siendo un reto para la industria alimentaria.

Para avanzar en este ámbito, la Red NeurOmics reúne, además de Eurecat, a los centros tecnológicos CNTA, AZTI, AINIA, ANFACO CYTMA y ASINCAR, que trabajarán de forma coordinada siguiendo un proceso progresivo.

NeurOmics se articula como un itinerario integral que conecta la generación de conocimiento y el desarrollo de nuevos ingredientes con su validación científica y llegada al mercado. El proyecto combina cribado funcional, modelos avanzados del eje microbiota–intestino–cerebro, diseño de alimentos funcionales y nutrición de precisión, apoyándose en plataformas digitales multiómicas y en un entorno demostrador que permite trasladar estos avances a soluciones reales para la industria y el consumidor.

Este enfoque permite avanzar paso a paso desde una primera observación científica hasta una evaluación más completa, algo clave para entender mejor el papel de la alimentación en la salud cognitiva y reducir la incertidumbre en el desarrollo de nuevos productos.

“Con NeurOmics, Eurecat avanza en el desarrollo de soluciones innovadoras en nutrición de precisión orientadas a mejorar la salud mental y cognitiva. El centro aporta su experiencia en nutrición, ciencia y tecnología de los alimentos y ciencias ómicas para identificar y cuantificar biomarcadores de salud mental y cognitiva y predecir la respuesta individual a compuestos bioactivos para avanzar hacia la nutrición de precisión, así como para desarrollar nuevas metodologías que ayuden a la industria alimentaria a diseñar y desarrollar ingredientes, nutracéuticos y alimentos con impacto científicamente probado en la función cognitiva, el bienestar emocional y la gestión del estrés”, destaca Antoni Caimari, director del Área de Biotecnología de Eurecat y coordinador de Tecnomifood, la primera Red de Excelencia CERVERA en ciencias ómicas y alimentación funcional.

Estas tecnologías y soluciones dan respuesta a los retos en el ámbito de la atención personalizada y la salud mental, en los que Eurecat impulsa la salud y el bienestar de las personas mediante la mejora de la esperanza y la calidad de vida, así como avances en la prevención, el diagnóstico y los tratamientos para mejorar la salud mental y cerebral.

“El desafío no es solo identificar compuestos con potencial, sino demostrar su efecto con un nivel de evidencia científica suficiente. En NeurOmics, trabajamos precisamente en integrar distintas herramientas científicas —desde estudios en laboratorio hasta validación en modelos más complejos— para generar datos robustos y útiles para el desarrollo eficiente de ingredientes, nutraceúticos y de alimentos con función saludable probada”, señala Inés Echeverria Goñi, coordinadora de la Red y responsable de Proyectos Estratégicos en CNTA.

La Red integra capacidades en análisis biológico, tecnologías de estudio avanzadas, validación experimental y desarrollo tecnológico, con el objetivo de generar datos fiables que puedan resultar útiles para futuras aplicaciones en la industria alimentaria.

Sobre la Red NeurOmics

NeurOmics es una Red de Excelencia CERVERA orientada a avanzar en el conocimiento y la evaluación del impacto de ingredientes, nutracéuticos y alimentos en la salud cognitiva. El proyecto combina diferentes aproximaciones científicas para analizar cómo estos pueden influir en funciones como la memoria, la atención o la gestión del estrés, y evaluar sus efectos de forma rigurosa.

La Red está coordinada por CNTA y cuenta con la participación de AZTI, AINIA, ANFACO CYTMA, Eurecat y ASINCAR. El proyecto tiene una duración plurianual (2026–2029) y está financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, en el marco del programa de Redes de Excelencia CERVERA.