El centro tecnológico Eurecat (miembro de Tecnio) ha realizado un estudio basado en la detección de biomarcadores de metabolitos en la sangre y en el análisis de alteraciones hepáticas para contribuir al diagnóstico precoz del hígado graso, una enfermedad que afecta a entre el 20 y el 30 por ciento de la población occidental y que actualmente requiere de un procedimiento invasivo para el paciente para el diagnóstico definitivo, de elevado coste para el sistema sanitario.
La búsqueda de la nueva metodología para la detección de la enfermedad del hígado graso, denominada técnicamente Esteatosis hepática no alcohólica, se ha fundamentado en la aplicación de nuevas tecnologías de electrónica impresa híbrida para simplificar el diagnóstico y el control de esta dolencia, dentro del proyecto STEA-PoC, que se ha desarrollado en el marco de la convocatoria Producte 2017 de AGAUR. “La ayuda nos ha permitido pasar la tecnología a un estado de madurez superior, definir el producto, su estrategia de protección, el modelo de negocio idóneo y el plan de desarrollo para llegar a mercado”, explica Ferran Soldevila, del área de Valorización de Eurecat.
De acuerdo con los datos actuales, la enfermedad de hígado graso ya afecta a más 52 millones de pacientes en Europa y 64 millones en Estados Unidos y se calcula que en la próxima década será la principal causa de trasplante de hígado, con unos costes por sistema de salud de 35 billones de euros, solo en Europa.
La prevalencia del hígado graso “no es bien conocida y probablemente está subestimada”, por lo que “es muy importante proporcionar métodos no invasivos y de fácil aplicación en la práctica clínica para el diagnóstico y para la monitorización del estado de la enfermedad”, explica el director de la Unidad de Nutrición y Salud de Eurecat, Josep Maria del Bas.
La esteatosis hepática es una acumulación ectópica de grasa en el hígado que puede evolucionar hacia diferentes alteraciones de la salud como la resistencia a la insulina, la esteatohepatitis, la cirrosis y el carcinoma hepatocelular. Estas enfermedades tienen una prevalencia cada vez más relevante en las sociedades occidentales y comportan un coste elevado para los sistemas sanitarios. El diagnóstico, sin embargo, no es sencillo, ya que la mayoría de los pacientes son asintomáticos y en ellos el diagnóstico comienza cuando se detecta alguna otra manifestación del síndrome metabólico.