Muchas pequeñas y medianas empresas consideran que la inteligencia artificial puede representar una oportunidad para mejorar su competitividad, gracias a la capacidad de la IA para automatizar tareas, personalizar productos y servicios, y predecir y optimizar los ciclos productivos, entre otros.

A pesar de este escenario prometedor, el nivel de adopción de aplicaciones basadas en IA por parte de las pymes es todavía bastante reducido. Si bien la mayoría de las empresas contemplan la inteligencia artificial dentro de su estrategia, pocas la han implementado en más de uno de sus procesos. En este sentido, la adopción de tecnologías de inteligencia artificial no implica solo la incorporación de software o infraestructuras específicas, sino también un cambio de mentalidad en la hora de afrontar la transformación digital.

La decisión de aplicar la inteligencia artificial para impulsar la estrategia empresarial hacia una mejora global de los resultados requiere un análisis previo tan detallado como sea posible, que tiene que empezar por identificar a qué objetivos de negocio o procesos se quiere aplicar. Para ajustar las expectativas, también es recomendable hacer una evaluación de la madurez de la empresa respecto a la adopción de la IA, que requiere la disponibilidad de datos de calidad, recursos de computación internos o externos, un equipo humano competente en estas tecnologías y, sin duda, la capacidad de inversión necesaria para unir todos estos elementos.

Últimamente, el universo de la IA se ha visto enriquecido con la aparición de la IA generativa, que ofrece una nueva dimensión respecto a la IA analítica conocida hasta ahora. La IA generativa ha revolucionado la interacción con el ser humano, gracias a su capacidad para procesar el lenguaje y otras formas de interacción, como el habla y la imagen. Esta tecnología permite crear nuevos contenidos, como textos, imágenes, audio, video e, incluso, código de programación. El margen de aplicación de la IA generativa a los procesos empresariales es enorme: mejora de la comunicación con los clientes y de los contenidos de marketing, automatización de la gestión documental y de los procesos internos (productivos, logísticos, etc.) y apoyo al análisis de datos de negocio mediante informes automáticos en lenguaje natural, entre otros.

Según varios estudios sobre el impacto de esta tecnología, la adopción de la IA generativa tiene el potencial de liberar, en algunos ámbitos, entre el 60% y el 70% del tiempo que los profesionales dedican a tareas rutinarias, lo cual puede generar ahorros económicos significativos y, sobre todo, impulsar un crecimiento orgánico, puesto que la empresa puede focalizar esfuerzos en nuevas áreas de innovación.

La combinación de la IA analítica y la IA generativa permite evolucionar hacia aplicaciones con niveles cognitivos y de toma autónoma de decisiones cada vez más elevados. Es lo que se conoce como IA agentiva, gracias a la cual estas herramientas o agentes autónomos, en comunicación con otros recursos empresariales (por ejemplo, ERP, CRM, correo electrónico, etc.), ya no se limitarán a recomendar o prever resultados, sino que tomarán decisiones y ejecutarán acciones de forma autónoma y con capacidad de aprendizaje.

En este contexto, agrupaciones público-privadas, centros tecnológicos como Eurecat o entidades orientadas a la adopción de la inteligencia artificial, como CIDAI —coordinado por Eurecat y encargado de facilitar la transferencia de conocimiento en este ámbito— adquieren un papel destacado en la hora de ayudar a superar las barreras que frenan la adopción de la IA por parte de las pymes, ofreciendo formación y consultoría tecnológica especializada, desarrollo de pruebas de concepto de soluciones basadas en IA para responder a los retos empresariales y, también, apoyo al acceso a instrumentos de financiación pública para la innovación empresarial.

Joan Mas
Director científico del Área Digital de Eurecat y director del CIDAI