
La industria textil figura entre las actividades con una mayor afectación negativa sobre la sostenibilidad. El impacto se produce en toda la cadena de valor del producto textil, desde la obtención de la materia prima y su transformación en tejidos y posteriormente prendas textiles hasta la complicada gestión del final del ciclo de vida, como residuo, debido a la complejidad de este tipo de materiales.
Parte del impacto se debe también al volumen de producto textil que circula. En el año 2021 se produjeron 109 millones de toneladas (t) de fibras para uso textil siendo esta cifra el doble que hace diez años. La producción de estas fibras lleva asociados efectos negativos en términos de consumo de agua, ocupación de suelo cultivable, uso intensivo de productos químicos y emisiones de gases de efecto invernadero, además de factores de explotación humana y desigualdades sociales.
Las fibras textiles de mayor producción actualmente son el poliéster y el algodón, que significan respectivamente el 52 y el 25% del total. Es por este motivo que gran parte de los esfuerzos se centran en la búsqueda de alternativas a estos dos materiales.
Para el poliéster, los esfuerzos se están centrando en definir circuitos eficientes de recuperación y reciclaje. En este sentido existen en nuestro país iniciativas con un proceso consolidado de recogida de plásticos del mar que, debidamente procesados, pueden transformarse de nuevo para su uso, entre otras cosas, en la extrusión de fibra para fabricación de ropa técnica deportiva (Flickhoquei – https://eurecat.org/es/flick-hoquei-nueva-linea-ropa-deportiva-alto-rendimiento-residuos-plasticos-recuperados-fondo-marino/). En otro ámbito, el reprocesado mecánico de fibras de poliéster permite transformar los textiles de rechazo de los contenedores de recogida selectiva en otros sub-productos textiles, tejidos no tejidos, para usos en la industria de la automoción, construcción, hábitat, etc. Un caso en el que hemos trabajado en colaboración con el gestor de residuo textil Solidança, ha dado como resultado el diseño y desarrollo de contenedores de recogida selectiva hecho de residuo textil procesado mecánicamente (Solidança – https://www.decidim.barcelona/assemblies/consellsostenibilitat/f/4384/proposals/29275?locale=es&order=recent).
La reducción del impacto ambiental del algodón se está trabajando con la incentivación del cultivo de algodón orgánico, cuya efectividad, por cierto, algunos ponen en duda. En cualquier caso, la reutilización de las fibras de algodón solo puede hacerse mecánicamente, cosa que reduce su calidad a cada ciclo de reciclado. La alternativa al reciclado mecánico está en la transformación química del algodón en fibras de celulosa regenerada que permiten la obtención de tejidos de gran calidad con las mismas prestaciones de confort a las que nos tiene acostumbrados el algodón en su calidad de fibra natural. Este proceso que se inició hace ya 100 años, las fibras manufacturadas, actualmente se está revisando para adaptarlo a las exigencias medioambientales actuales, dándose las iniciativas más destacadas en Centroeuropa y países nórdicos (Lenzing – TENCEL™ Lyocell – https://www.lenzing.com/products/tenceltm, Circulose – https://circulo.se/, Renewcell – https://www.renewcell.com/en/)
De todos modos, la revolución que se vislumbra para un futuro cercano está en la microbiología y su capacidad implícita de proporcionar productos que evitan buena parte de los inconvenientes de los procesos industriales actuales ya mencionados. Así pues, la capacidad de autocrecimiento de las levaduras permite la obtención de filamentos idénticos a los que producen las arañas, muy resistentes y confortables, sin la intervención de estos artrópodos. Simplemente ha hecho falta analizar el ADN del filamento mismo. (Boltthreads – Microsilk™ – https://boltthreads.com/technology/microsilk/)
Este mismo principio permite reducir drásticamente el impacto de los procesos de tintura si se conocen las secuencias de ADN de aquellos seres vivos, animales y vegetales, que tienen la capacidad de producir sustancias colorantes (Cololrfix – https://colorifix.com/). Paralelamente, los micelios pueden servir de base para la obtención de productos con prestaciones similares a los que proporciona la industria del cuero y piel (Boltthreads – Mylo™ – https://boltthreads.com/technology/mylo/)
Estos y otros productos y procesos que vendrán tienen el potencial de cambiar el modo como diseñamos y producimos productos textiles a nivel social y medioambiental, a la vez que abrir nuevos canales de relación con los seres vivos con los que compartimos el planeta.
Francesc Mañosa
Investigador de la Unidad de Smart Textiles de Eurecat